Manuel Tejeda
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- De ser un festival censurado y errante, hace dos años, el Corona Hell & Heaven Metal Fest 2016 llegó para quedarse en el Autódromo Hermanos Rodríguez y en la Ciudad de México.
“Tuvimos una edición que nos sucedió lo de Avándaro, fuimos satanizados, pero fue con base en la ignorancia y desconocimiento hacia el metal.
“Ahora, estamos en el mejor lugar de América Latina para hacer festivales, con el mejor equipo técnico, de seguridad y con el apoyo de la Ciudad de México”, comentó Juan Carlos Guerrero, organizador del evento.
La alta derrama económica por parte de los turistas que vienen al concierto masivo hizo que el Gobierno les tendiera la mano.
Y lo hará de la misma forma que lo ha hecho con el Vive Latino o el Corona Capital, aseguró el vocero.
Para no repetir los errores de la primera edición, los productores centraron toda su atención en mejorar el audio de los cinco escenarios del H&H.
En 2014, Limp Bizkit, Korn, Kiss y Venom fueron la mano pesada del evento; sin embargo, sonaron como si estuvieran pasados por agua.
“Eso pasó porque no conocíamos mucho las distancias entre escenarios y el espacio en el que trabajaríamos. Ahora se diseñó de forma circular, para que abarquemos la mayor distancia entre la audiencia.
“Y además, vamos a tener unos repetidores (delays) para que la gente de hasta adelante y hasta atrás pueda escuchar con la misma calidad a Rammstein”, agregó.
En un solo año de ausencia del festival (que esta edición cuenta con la actuación estelar de Twisted Sister, Five Finger Death Punch, Ghost, Epica, Sepultura, P.O.D., entre otras bandas) una opción fuerte surgió en la cartelera de entretenimiento.
Se trata del Knotfest que, sin ningún obstáculo, se realizó en el Estado de México, la misma entidad que rechazó al H&H.
Para el productor éste no es competencia, sino la clara muestra de que México está dándole importancia al metal.
“Para nosotros es algo interesante que estén llegando festivales de otras partes del mundo. México tiene la capacidad de albergar 10 o 15 festivales de este tamaño”, reflexionó.
Según el organizador, los costos de 2014 y 2016 fueron los mismos; sin embargo, al traducirlo en pesos algunas cosas subieron por el incremento del dólar.
“El festival costó lo mismo que la vez pasada, en dólares, pero nos costó 30 por ciento más caro. Pero tenemos el apoyo de patrocinadores que nos apoyó a cobrar menos”, sentenció.