Josemaría León Lara Díaz Torre

Promesas, propuestas y compromisos al momento de estar haciendo campaña para el caso resulta ser lo mismo. Sucede que el uso del lenguaje ayuda de forma significativa en la forma de llamar la atención del electorado al momento de presentar un proyecto político por más trillado que éste sea, atendiendo a que el mercado al cuál que va dirigido sigue siendo fácilmente manipulable.

En una elección de carácter presidencial, siempre quedará al descubierto lo mejor que tiene que ofrecer cada frente político, ya que no es únicamente el hecho de llevar a un solo individuo al máximo peldaño en la vida política nacional, también se trata de acomodar las curules de ambas cámaras del congreso. Es por ello que la forma de hacer una campaña a base de una verdadera estructuración de ideales e iniciativas pueden llegar a ser un factor de decisión importante.

En el año dos mil doce ya cuando tal parecía al menos que los tres principales grupos políticos tenían una estrategia definida, se comenzó a mediatizar una “propuesta” con la que todos aparentemente comulgaron, y esta consistía en eliminar a doscientos diputados y a treinta y dos senadores de los conocidos como plurinominales, situación que causó una simpatía generalizada.

Sucede que se aprobó la Reforma Político Electoral y de la eliminación de las curules de representación proporcional ni las luces. El hecho de adherirse a un movimiento por generar simpatizantes puede ser que en su momento puede llegar a sumar, pero al final del día desgasta poco a poco la credibilidad del sistema político en general.

Más allá de lo que uno pueda llegar a comprender desde la redacción de estas líneas, es claro que una propuesta así es prácticamente imposible de realizarse mientras los partidos políticos sigan utilizando las “pluris” como moneda de cambio. Es su debido momento histórico su creación atendía a darle la oportunidad a quienes no tenían voz porque no se les permitía tenerla por la vía democrática, pero hoy en día esta figura se ha utilizado para darle gusto al sistema mismo.

Para después encontrarnos con aberraciones cómo cuando un legislador plurinominal decide dar un “informe de actividades”, estando éste completamente fuera de lugar, puesto que a quién o a quién rendiría ese informe, puesto que en palabras frías absolutamente nadie votó por esa persona.

Tanto se habla hoy en día de que los partidos políticos deben cambiar sus formas y modos de hacer las cosas, cuando lo que está resultando es que la aparente solución a éste problema son los “independientes” entendiéndolos erróneamente como la panacea, los que debemos cambiar y abrir el panorama somos los ciudadanos, no podemos seguir olvidando lo que ocurre cada tres o seis años en este país.

jleonlaradiaztorre@gmail.com / @ChemaLeonLara