Ladrones dejan sin agua a productores agrícolas en los ejidos al robarse cables, fierros, bombas, y hasta transformadores de los pozos, cuya incidencia obligó a una petición directa de los campesinos para el reforzamiento de la vigilancia por parte de la Secretaría de Seguridad Pública en el Estado.
Se tiene reporte de hasta siete robos por mes a infraestructura de pozos agrícolas, reconoció el gerente local de la Comisión Nacional del Agua, Salvador Gaytán Rangel, quien lamentó que también se dan actos de vandalismo en los que dañan o roban los medidores de lectura de consumo.
Los delincuentes paralizan la operación de los cultivos y provocan considerables afectaciones económicas al perderse siembras con sólo llevarse unos cables, entre otro tipo de elementos, que son mal baratados como fierro viejo, recriminó.
“Hay mucha gente que malosamente por unos cuantos pesos ya perjudicó al dueño, al usuario, eso lo manifestaron en una reunión con la Policía Estatal donde se hicieron planteamientos sobre cómo disminuir ese desastre que causan”.
Indicó que el costo de instalación de un pozo para la extracción de agua potable alcanza un millón y medio de pesos, por lo que la sustracción de cualquier pieza implica un alto costo para la reposición, además de las complicaciones para encontrarlas por tratarse de artículos especializados difíciles de conseguir.
“Estas piezas se tienen que conseguir en una casa especializada, y esperar que sea la adecuada para ese pozo. Es muy triste, muy lamentable que nos hagamos daños nosotros mismos, contra los usuarios, por eso se llevó la denuncia ante la autoridad, y estamos de acuerdo en que se pudiera disminuir”.
Señaló que cualquier pieza que sea robada de un pozo obliga a suspender la actividad de cultivo por varios días, y a su vez, se presentan repercusiones en la producción agrícola para que los productos sembrados culminen adecuadamente su ciclo.