Saúl Alejandro Flores

Amables lectores, mucho se habla de escasez, problemas y escenarios que presenta el sector hídrico, siendo preponderantes los que conciernen al abasto y disponibilidad de agua en el país, aspecto que se repite en la región y para el caso local, se ha hablado mucho de la situación por la que atraviesa Aguascalientes, en este aspecto ahondaré en un par de semanas sobre este panorama y sus posibles soluciones, o dicho de una manera más modesta, las políticas y acciones que deben emprenderse para tomar control en la escasez.

Es importante tener en cuenta que hablar de Aguascalientes no es hacer referencia a un caso aislado, ya que es por ustedes sabido que el agua no reconoce las fronteras humanas o políticas, el agua escurre, forma ríos, lagunas, lagos, acuíferos, etc., sin la intervención del humano, no lo necesita, por lo tanto, los depósitos de agua van más allá del capricho o necesidad de las personas, como consecuencia de esa ubicación para hablar de Aguascalientes debe hacerse referencia a la región que por tratarse de agua debe referirse a la cuenca, modo natural de analizar el fenómeno del sector hídrico.

Por tal motivo, comenzaré en esta semana por hablarles de algunos pormenores partiendo desde la Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico, cuenca a la que pertenece la mayor parte del territorio de Aguascalientes, así que vayamos a la problemática de la misma, tomaré algunos elementos generales que fueron discutidos durante la integración de aquel proyecto denominado Agenda del Agua 2030, en el cual tuve el privilegio de participar; entonces vayamos a los datos.

La Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico considerada por CONAGUA como Región Hidrológica Administrativa VIII se conforma por los estados de: Estado de México, Querétaro, Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Colima, Nayarit y Aguascalientes, presenta un problema de escasez de agua, ya que la demanda anual de agua es de aproximadamente de 15.8 mil hm3, vale la pena señalar que el 15% de esta demanda se satisface a través de oferta no sustentable.

Considerando sólo la oferta sustentable y tomando en cuenta el crecimiento de la demanda, la brecha para el año 2030 podría ascender a 4.6 mil hm3.Cómo podrá percatarse el déficit es enorme.

Es importante dejar en claro que las acciones a realizar para reducir o cerrar la brecha para el 2030 no son ni deben ser exclusivas de CONAGUA; ya que por decir un dato, el alcance actual de la cartera de proyectos atiende aproximadamente el 25% de la brecha. Eso significa que deben existir diversos actores que se involucren en las decisiones y acciones para reducir la brecha existente.

Tratar de reducir la brecha bajo un esquema de costo eficiente requeriría una inversión aproximada de 123 mil millones de pesos (con gastos de operación incluidos, esto se traduce en una anualidad también aproximada de 4 mil millones de pesos), se debe ser consciente que también el intentar solucionarla con medidas de mayor facilidad de implementación aumentaría las inversiones alrededor de 127 mil millones de pesos (y la anualidad de 5 mil millones de pesos).

De conformidad con los estudios que nos arrojan la tendencia de precipitaciones encontramos que en 2030 la precipitación media en la cuenca se reduciría en 10 a 20%. De llegar a ese escenario, requeriríamos para cerrar la brecha de inversiones adicionales de hasta un aproximado de 90 mil millones de pesos.

En el escenario base, la solución del problema de escasez requerirá la participación de múltiples organizaciones y de los usuarios; a CONAGUA le corresponderían alrededor de 25 mil millones de pesos para inversiones (20% de las inversiones totales identificadas) con base en lo anterior, CONAGUA debe coordinar realmente a las múltiples organizaciones involucradas de forma ágil. Esto urge porque en caso de que la brecha de 4.6 mil millones hm3 se presente en el año 2030 en la Cuenca LSP, estaríamos en situación de riesgo para la economía de los usuarios que se estima en 600 mil millones de pesos (equivalente al 3% del PIB nacional).

A lo anterior, se incorporan dos problemas de calidad de agua: El primero consiste en que 49% de los cuerpos superficiales están contaminados o fuertemente contaminados. Pero el 22% del agua residual está siendo tratada bajo los estándares de regulación. El escenario idóneo de lograr el tratamiento del 100% del agua residual generada en el año 2030, implicaría que las autoridades del agua deban invertir alrededor de 20 mil millones de pesos, adicionales a los que se hayan considerado inercialmente para la construcción de plantas de tratamiento.

Como podrán ver, lo anterior requiere de estrategias a corto, mediano y largo plazo, como se ha venido repitiendo en diversos foros y espacios, así como en los diversos instrumentos de planeación con que cuentan todas las autoridades del sector hídrico, así como investigadores e institutos, entre los que citamos al IMTA y a la UNAM, es menester analizar esos datos con detenimiento y plantear la estrategia a seguir, por supuesto a darle continuidad e innovar, porque pudieron ver queridos lectores las cifras económicas enormes, para invertir, como lo advertí esto es a nivel cuenca, luego les mostraré a nivel local, las estrategias y retos. Porque estas deben ser acciones que nos permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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