Saúl Alejandro Flores

Continuando amables lectores con los pormenores que vive la problemática de la Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico, mismos que he abordado las dos semanas anteriores, ahora se incorporará una variable adicional y que es la del cambio climático, que no sólo modificaría la oferta y demanda, sino provocaría un incremento en el monto de las inversiones requeridas. Pasemos a comentar esos pormenores.

Les recomiendo tomar en cuenta que este artículo viene antecedido por las cifras mencionadas en los dos artículos publicados las dos semanas anteriores. Podemos tomar como base la tendencia de crecimiento poblacional y económico, que se ha manifestado, así como la demanda de agua municipal considerando el incremento en cobertura de agua potable, pero ante un escenario consecuencia del cambio climático y sus correspondientes anomalías tendríamos una reducción de la precipitación con los posibles efectos extremos del cambio climático en hasta un 20%. Ello implicaría también lo siguiente:

  1. Reducción de oferta.
  2. Reducción por falta de escurrimientos vírgenes.
  3. Incremento de demanda.
  4. Considerando rendimientos actuales, incrementado por mayor necesidad de riego.
  5. Incremento en brecha.

Antes de formular una conclusión podríamos empezar a anticipar lo siguiente:

  • Los efectos del cambio climático son inciertos, sin embargo existen modelos que nos permiten estimar cuál sería el máximo cambio en disponibilidad que nuestro sistema podría soportar, para comenzar y poder anticipar ese escenario.
  • Puede diseñarse un modelo basado en una curva de costos de adaptación que considere medidas factibles de implementar para cerrar la brecha en más de un 50% considerando un decremento de la precipitación extrema del 20%. (recordemos que el incremento de brecha es una tendencia independiente del cambio climático)
  • El incremento de la temperatura esperado a 2030 es incierto y por lo mismo es difícil estimar el cambio en oferta y demanda por dicho fenómeno, sin embargo, pueden hacerse anticipaciones al respecto como generar un abanico de opciones. (Aunque el Atlas de Riesgo publicado por el IMTA, es un instrumento que nos permite predecir la variabilidad climática y los niveles de resiliencia).

Sería indudablemente un hecho que la reducción de la precipitación a 2030 reduciría la oferta y aumentaría la demanda total del agua, por lo tanto el impacto en la oferta disponible de agua podría ser de entre 10-15% menos oferta hacia 2030. A su vez el impacto en la demanda para mantener la misma productividad agrícola podría ser de entre 12 y 20%.

EN otras palabras el impacto del cambio climático podría incrementar la brecha hasta en un 40% en 2030, por lo que el 47% de la demanda estimada estaría en riesgo de no satisfacerse, tomen en cuenta que dicha brecha sería 2.2 veces mayor que la brecha en 2030 sin considerar la variable del cambio climático.

Establecer un modelo de curva de costos nos permitiría estimar cual sería el máximo cambio en disponibilidad que nuestro sistema podría soportar, ya que el volumen total otorgado por la implementación de todas las medidas en cada subcuenca podría ser de hasta 10,000 hm3.

Hemos hablado que la inversión total requerida rondaría por los 212 mil millones de pesos (cantidad que puede parecer muy simple, pero es un monto enorme de dinero y de inversión en su solo capítulo que es el agua). En este aspecto también tendríamos que como gastos anuales de operación se requerirían aproximadamente 4.8 millones de pesos, con la tecnología y las acciones que sean mostradas en una curva de costos el impacto al cambio climático podría ser cuantificado, valdría la pena señalar que así podría identificarse también aquellas medidas poco factibles como sería el caso en la mejora de productividad con respecto a la producción de temporal, es tan solo un aspecto por considerar y reforzar en la proyección de alternativas.

Si nos pusiéramos a definir los aspectos o problemas por atender y las acciones por implementar encontraríamos básicamente las siguientes:

  • red de fugas industriales, 2) sustitución de regaderas, 3) reparación de fugas, 4) control de presión,5) labranza óptima en temporal, 6) labranza óptima en riego, 7) transformación de procesos en cosechas, 8) calendarización de riego, 9) riesgo por aspersión, 10) potencial extracción de agua subterránea, 11) riego de alta presión, 12) semilla mejorada de temporal, 13) control de plagas riego, 14) incremento de fertilizante para riego, 15) nuevas presas para riego, 16) incremento de fertilizante de temporal, 17) reuso de aguas grises domésticas, 18) desalación osmosis inversa, 19) análisis de cartera de proyectos, 20) mejora de eficiencia secundaria, 21) reuso de agua tratada, 22) análisis de cartera de proyectos para atender fugas domésticas, 23) almacenamiento de lluvia temporal, 24) mejora de eficiencia primaria, 25) uso bajo de fertilizante en riego.

Para el caso Aguascalientes que tiene una brecha de escenario de 630 y un volumen disponible de adaptación de 403. Existe una dificultad enorme para lograr cerrar la brecha por lo que se deberían tomar medidas adicionales para mitigar la demanda. Más aún algo que suele pasar inadvertido, que es el garantizar la conservación y preservación del agua para el futuro no sólo para uso y consumo humano, sino para el equilibrio de la naturaleza, las semanas próximas seguiremos con este tema, porque recuerden la importancia impostergable de establecer acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.comtwitter: saul_saalflo