Saúl Alejandro Flores

Mis queridos lectores continuamos ahora con el segundo bloque de esos diez puntos que propongo deben implementarse para una adecuada gestión del agua en Aguascalientes y que nos lleven a implementar soluciones, por ende a obtener resultados positivos en la gestión del recurso hídrico, revirtiendo diversos de los problemas que se han presentado, se viven y amenazan. Hoy continuaré con los puntos 4, 5 y 6, por supuesto, la siguiente semana concluiré con los tres últimos. Entonces vayamos con los puntos a tratar en esta entrega:

  1. La semana anterior, mencioné como cuarto punto el correspondiente a la “huella hídrica” al que describí como: “consumo de agua más allá de lo palpable como es el consumo directo y perceptible por cada ciudadano. En productos locales e importados”. El cual si bien es un indicador, debe considerarse como uno de los componentes más importantes de una política hídrica. Para tal efecto, debemos conocer cuánta agua se emplea en cada uno de los procesos o actividades de la región y Aguascalientes, esto se conecta con el comercio de agua virtual también importante porque es la manera de conocer cuánta agua se emplea en Aguascalientes para la elaboración de productos de consumo interno y cuánta en aquellos de procedencia externa. Esta información nos ayudaría a replantear nuestros procesos y hacia qué rumbo de modelo de desarrollo económico y social debemos mirar y perseguir. Replantear las condiciones en el sector agrícola, industrial, energético y automotriz, viene a ser imperante.
  2. Respecto al quinto punto tenemos que para todos los habitantes y usuarios del municipio capital, sea urbano o rural, el tema del servicio de abastecimiento de agua y distribución en cada toma domiciliaria, a través de la concesionaria del servicio es tema de discusión y por supuesto debe ser un tema obligatorio de la agenda. La fuente de la generación, la tenemos en un título de concesión, (hace algunos meses hablé de la naturaleza jurídica del título de concesión), es sabido que faltan cerca de siete años para que concluya el mismo, lamentablemente sólo se escuchan quejas, pero no se han generado propuestas concretas y sobre todo fundamentadas sobre el qué hacer y lo más importante ir generando las bases de transitoriedad del título para cualquier modalidad que se implemente, sea con la misma empresa o con otra, o se preste el servicio bajo otra figura que garantice la eficiencia del servicio, (éste es el verdadero reto, prestar con eficiencia), porque de manera lamentable existen muchas quejas y observaciones que se parecen a las recetas de cocina, pero al momento que se implementen inevitablemente llevarán a un colapso en el servicio, de ahí la importancia de que se vaya realizando el estudio ya la par implementando acciones en este periodo restante de vigencia del título hasta la transitoriedad del mismo. Sobre todo debe comenzarse a construir las bases de una política regulatoria firme y confiable que brinde certeza a los usuarios y a los propios prestadores.
  3. Para el sexto punto tendríamos la línea a seguir en materia de infraestructura hidráulica, como otro componente de la política hídrica, este punto es importante porque nos revela la necesidad de contar con infraestructura pertinente y no sólo en lo correspondiente a redes, sino a todo tipo de infraestructura requerida en el sector para todos los usos, porque ello se traduciría en eficiencia tanto en el uso agrícola, industrial, doméstico y servicios, pero la infraestructura debe mirar también hacia el alcantarillado, saneamiento y al correspondiente uso adecuado de las aguas residuales tratadas, su conducción, recolección y claridad en el uso que se les deba asignar. La infraestructura debe mirar hacia la eficiencia y preservación del recurso agua, abarcar todo el ciclo, pero para que tenga éxito se debe integrar adecuadamente en un esquema dentro de lo que denominé Sistema Estatal del Agua, porque la determinación de qué se construye y para qué, debe ir avalada de información cierta y confiable, así como del respaldo financiero, articulados por una debida planeación, seguida de la programación y presupuestación, por eso la infraestructura no debe ser huérfana, debe estar integrada a una serie de procesos que nos brinden por fin una claridad y contundencia en la política hídrica.

Junto con el diseño y construcción debe ir la concepción de la necesidad de un mantenimiento (como se le llama preventivo o correctivo) y abarcar todo el ciclo del agua, incluso debe considerarse el visualizar la constitución de un centro de investigación del agua que desde lo técnico y científico respalden los proyectos de infraestructura hasta las bases de la política hídrica. Aprovechando a los destacados ingenieros e investigadores en la materia con que cuenta Aguascalientes y de otros lugares de la república.

La semana próxima veremos los otros cuatro componentes restantes de esta política hídrica que maticé en diez puntos, porque estas acciones deben permitir al ejecutarse que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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