Saúl Alejandro Flores

Por dónde podríamos empezar en las acciones tendientes a solucionar los problemas hídricos que se viven en la Cuenca y en Aguascalientes, tal y como lo he venido describiendo en los últimos tres meses en este espacio. La problemática como ya es del conocimiento de los lectores, tiene diversas facetas y no puede ser abordado con una acción o línea, poner un alto a la problemática que cae como espiral, reviste diversas acciones, estrategias y decisiones, que tampoco pueden ser abordadas ni son responsabilidad directa de un solo agente, se requieren esfuerzos conjuntos y coordinados más allá de las instancias gubernamentales tradicionales, es indiscutible la participación obligada y responsable de los diversos usuarios, es decir, el ciudadano común.

A lo largo de 273 semanas en este espacio he estado comentando acerca de los problemas que se viven en el sector agua a nivel mundial, nacional y local, también de soluciones, pero una cosa es segura y es precisamente que ninguna de ellas es más importante que la otra, todas tienen importancia, algunas deben ser traducidas en acciones, otras en políticas o estrategias, otras deben ser permanentes, otras coyunturales, por lo tanto el reto parte de la manera correcta de vertebrar cada una de ellas y en dónde vertebrar, es decir articular y ensamblar una política hídrica, que esa ha faltado.

Puede parecer que se tienen identificados los problemas del sector agua a nivel local, se sabe de los más llamativos o publicitados porque se han convertido en bombas mediáticas, pero hay otros que han pasado desapercibidos o simplemente no ha sido interés que se conozcan a fondo, tratando de convertirlos en mitos urbanos, uno de ellos es la calidad de agua que son asociadas a enfermedades renales principalmente en el municipio de Calvillo, se desmiente, pero no hay evidencia que lo demuestre, los estudios de calidad de agua no han sido públicos, si los hay, si se han aplicado monitoreos y estudios con base en la Norma Oficial 127 de la SSA, con ello sabríamos si es cierto o no, dicha denuncia o bien identificar la situación del agua en el Estado, que es caro hacer el estudio claro, que lo es, pero se justificaría su aplicación para ir determinando las políticas a implementar.

Hay muchos diagnósticos y estudios que se han practicado a lo largo de los años, algunos ya no son efectivos, pues las condiciones han cambiado, otros siguen vigentes y las alternativas planteadas, deben ser dignas de ser tomadas en cuenta, no importa que hayan sido practicados por estudiosos extranjeros, nacionales o locales, todos son importantes.

Como podrán ver y como ya se habrán dado cuenta, son muchos temas, pero aquí el reto es cómo empezar y cuándo empezar, por lo tanto es determinante definir las estrategias, considerar todo, no sólo las soluciones de índole técnica, sino el análisis profundo de las acciones e idiosincrasia humana y de las organizaciones con sus vicios ya sean corregibles o los inevitables.

Es importante contar además con un gabinete multidisciplinario para diseñar una ley del agua eficiente y pertinente, esta no puede lograrse si es resultado de un trabajo de escritorio de un asesor o presunto especialista del derecho, si la problemática del agua es compleja, sus propuestas lo serán inevitablemente, porque no será una ley para regular tarifas, sino de gestión de agua, entre otras cosas deberá por supuesto determinar cada uno de los procesos que son propios de un organismo operador, sea privado, público, social o mixto. Así como la política hídrica a desarrollar.

En diversas ocasiones les he comentado acerca de desarrollar una arquitectura institucional del agua, porque de esa manera pueden articularse con un mejor orden cada una de las acciones, tomando en consideración los ámbitos de competencia de todos los agentes que participan en el sector agua, es contar con un mapa preciso de la gestión y panorámica, pero más allá de un documento o simple presentación en powerpoint con manzanitas y monitos, la arquitectura institucional no es nada de eso, es simplemente la seriedad y la institucionalización de la política hídrica que se requiere.

Como herramientas que ayuden a desarrollar de una mejor manera cada una de las tareas que corresponde a los organismos públicos, entidades gubernamentales de cada ámbito de gobierno (federal, estatal y municipal), así como privados y sociales, es como lo he mencionado también en otras ocasiones, tendríamos al sistema estatal del agua, como instancia (no ente burocrático) sino una instancia con respaldo en ley y reglamento que permita articular todas las acciones y agrupar visiones, evitando dispersión, con un subsistema financiero, ser puntual y certero con las finanzas y proyectos, así como el subsistema de información, porque se adolece de información precisa y está acotada en escritorios y no es pública, o en su defecto no se encuentra en las áreas en donde debe estar porque de esa manera es como se puede contar con decisiones oportunas pero se requiere información en todos los rubros del sector agua.

Pero no deben ser los únicos subsistemas debe haber otros más en áreas estratégicas de la gestión del agua, como planeación, infraestructura, huella hídrica y agua virtual, porque administrar el agua requiere de otra visión, así como de acciones inéditas. En las próximas entregas les hablaré de los componentes que debe tener cada una de esas propuestas, así como el para qué y porqué, amables lectores como cada semana les insisto que estas y demás acciones que se sumen, permitirán que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.comTwitter: saul_saalflo