Saúl Alejandro Flores

Amables lectores a lo largo de doce semanas en las entregas de esta columna se ha comentado de los problemas y alternativas de solución que se presentan en el sector hídrico, es importante señalar que aún faltan diversos detalles, pues el problema y las alternativas por ende son complejas y diversas, la solución reviste diversas perspectivas y visiones, así como suma de experiencias, sobre todo se demanda de un articulador.

Desde las primeras colaboraciones de esta columna hace cinco años aproximadamente mencioné la necesidad de un sistema estatal del agua que conjunte a cada una de las áreas o ámbitos en la gestión y administración del recurso, así como la importancia de diseñar e implementar una arquitectura institucional del agua, entre las acciones más difíciles se encuentra el poder articular, porque lamentablemente la integración de visiones ha sido complicada, desde la falta de visión o arrogancia de diversos actores políticos o de los propios usuarios del agua.

A lo largo de estas semanas se plantearon algunos de los problemas y propuestas resultado de un proyecto como lo fue: “Agenda del agua 2030”, así como aproximaciones financieras, ya que decirlo suena fácil, pero al hablar de dinero la desilusión cae como balde de agua fría y nos devuelve a una realidad, por dicha razón debe existir adjuntado al sistema estatal del agua una serie de subsistemas el financiero y de información, básicamente respaldados por otro de planeación, programación y presupuestación, como mínimo indispensable

Además ha sido difícil integrar la visión de académicos, porque cuentan con la investigación pero adolecen y lo reconocen varios de ellos de estudios de caso, aunado a que les falta experiencia, la confrontación fáctica que es donde se acaban las quimeras y buenas intenciones, lidiar con las redes de intereses y vicios creados a lo largo de los años, y como suele suceder a los viejos problemas sin resolver se suman los nuevos que por lo general son altamente riesgosos y de cambios bruscos en su manejo.

Con base en lo descrito en los párrafos anteriores, les estaré mostrando a partir de esta entrega una panorámica de las diversas alternativas y posible manera de articular ese universo que es el ámbito hídrico, y digo universo, porque por ejemplo el problema y soluciones en el tema del agua potable, alcantarillado y saneamiento, son distintos al sector agrícola, lo mismo al industrial, incluso al hablar de saneamiento, es otro ámbito que reviste otras metodologías, y formas de gestionar la eficiencia en las plantas de tratamiento, el tema de calidad del agua, también es otro sector, luego, al hablar de los terrenos de la geología y el agua subterránea, en otras palabras conocer el acuífero y lo que corresponde a la extracción de agua, también reviste otras características y problemas.

Incluso en el tema de los organismos operadores, tener categorizados cada uno de los subprocesos y áreas desde la técnica, operativa, medición, comercial, atención al cliente, laboratorios, calidad del agua, planeación, etc.

Así que también hablar del uso industrial que es otro matiz, el agrícola, el reuso, el manejo de lodos (sino se tiene claro y establecido un proceso eficiente en su manejo se convierte en problema), el aprovechamiento en riego, la disponibilidad de agua de cuerpos superficiales o lluvia.

Inmediatamente también se viene la temática ambiental y el asunto del cambio hidroclimático, los fenómenos hidrometeorológicos, que siempre pensamos al hacer mención de ellos en las inundaciones, pero a veces los estragos son mayores con el lado opuesto como son las sequías cuyos costos económicos a veces quintuplican el daño por inundación.

Luego tenemos el tema de la infraestructura, qué construir, para qué construir, porqué construir, y quiénes pueden construir o deben, el análisis y ejecución con todos los asegunes que reviste el proceso de obra, los vicios que vienen desde la forma en que se elaboran los términos de referencia. Además el manejo de los recursos y programas a través de los cuáles se obtienen, cuáles hay y como operan sus mecanismos, el cómo manejarse con el gobierno federal a ese respecto, que características o cómo manejar los cierres, desde los precierres y sus tiempos, qué hacer cuando no hay recurso, o viene desfasado, qué mecanismos o acciones se deben priorizar. A la par viene el ejercicio de planeación, programación y presupuestación, dar seguimiento puntual, así como una evaluación acertada y definir las formas de control.

Además debemos pensar en cómo se tiene que actuar con las políticas en materia de gestión a nivel de cuencas y COTAS, cómo actuar en el seno de los Consejos de Cuenca, y cómo actuar ante las direcciones locales de CONAGUA o el Organismo de Cuenca. Aquí es dónde surge la relevancia de diseñar y fortalecer una verdadera política hídrica, una excelente visión, no que confronte a la federación, sino que logre articular los cabos sueltos que deja el gobierno federal consecuencia muchas veces de la ausencia o falta de personal en capacidad o en número.

Cómo saber actuar en los recovecos de la ley y sobre todo el ser impulsor de las reformas y adecuaciones que requieran el marco legal, pero más aún la urgente visión de poder implementar una auténtica política regulatoria. Cómo ven amables lectores el afrontar el problema del agua es complejo y se requiere visión holística del terreno por pisar, saber las características del mismo, por lo tanto diseñar y poner a trabar ese engranaje, saber en dónde cabe la gobernanza y las políticas públicas hídricas para lograr además el necesario desdoblamiento de la cultura hídrica, resultado de superar la visión tradicional de la cultura del agua. Así que la siguiente semana estaremos hablando de acciones concretas que permitirán que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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