Saúl Alejandro Flores

Amables lectores, como ya es sabido por ustedes, son catorce semanas abordando la problemática del sector en la cual entre varios aspectos el rol que desempeñan las autoridades del sector influyen en la misma, sean federales, estatales o municipales, algunas de las veces se convierten en problema, complicando algunas posibles soluciones, debo advertir que no se puede generalizar que las autoridades sean un problema, es una parte relevante, pero no mayoritaria, más aún el punto central es el factor humano.

Experimentar un escenario en el que los tres ámbitos de gobierno federal, estatal y municipal brindaría fortaleza al rubro de la autoridad del agua, pero no se trata de contar con un capataz o tres, se trata de ejercer actos de autoridad, actos administrativos de coordinación y gobierno en la materia, tendiendo a una eficiente gestión del agua, analizar, problemas y ejecutar las acciones encaminadas a resolverlos, pero más aún el contar con una sólida reputación y vuelvo a la palabra autoridad para organizar a los usuarios de agua.

Estamos en un proceso electoral y se pueden hablar de muchas ideas, propuestas, etc, pero faltaría ver cuáles son más sensatas, de las populistas y cachavotos no vale la pena mencionar, porque abundarán, pero no aportarán nada a la sustentabilidad ni a la conformación de una política hídrica auténtica.

Se puede hablar de procuradurías del agua e incluso de Secretaría del Agua, pero aquí quiero reparar en lo siguiente, comprendo que busquen darle importancia a la problemática del agua, pero el constituir una Secretaría no solucionaría mucho, es como darle un rostro distinto, pero en funciones puede dejar mucho que desear y evitar la trasparencia e involucramiento de la sociedad en las decisiones y corresponsabilidades.

Se requiere para afrontar la problemática la corresponsabilidad, es decir participación de los diversos usuarios y sectores interesados en el agua, pero eso puede diluirse con el poder de una secretaría.

La opción es dejar que siga siendo en ley un organismo público descentralizado con patrimonio y personalidad jurídica propia, que a su vez queda sujeta a una junta de gobierno, un órgano superior que puede estar encabezado por el titular del ejecutivo y su representante, como secretario el titular de INAGUA o como se llame y los diversos asientos por representantes de dependencias y organizaciones civiles o de usuarios, (ya sé que me van a decir que eso existe) pero ¿funciona?, debe revisarse las causas de la falta de función y de operación, porque se necesita mirar hacia horizontes muy altos y en este sentido debe la Ley del Agua la cual debe ser distinta, no como “reformitas”, dándole asientos a los representantes de cámaras empresariales, académicos y representantes de los municipios, así como usuarios, para que todos ellos sean parte de una junta de gobierno, que supervise y autorice las acciones del organismo público descentralizado, se debe sufrir modificaciones de fondo.

Además urge constituir organizaciones locales de usuarios, por cuenca y un consejo estatal de usuarios, ya lo he dicho en este espacio, para que se lleve una política y líneas uniformes ante los consejos de cuenca y COTAS, por parte de una representación real de usuarios, es decir una representación real que confronte y defienda los intereses locales.

Una Secretaría es un apartado enorme, pero pierde maniobrabilidad ciudadana, tiene una línea directa con el ejecutivo y se desvincula de la sociedad que debe representar, se debe ser cuidadoso en no caer en los vicios actuales incluyendo en los que tiene CCAPAMA, en donde los representantes no sabemos ni su función , ni qué aprueban o quiénes son.

La Junta de Gobierno del Organismo público descentralizado debe tener en ley y su reglamento la forma de selección y funciones claras y el cómo transparentar y generar la corresponsabilidad.

He mencionado aquí en este espacio que uno de los problemas mayores es la ausencia de autoridad, una nueva entidad, sea instituto, comisión, o como se le quiera llamar, debe tener una nueva visión y forma de operación, pero ante todo arrojo para emprender nuevas políticas y acciones que en verdad transformen. Romper paradigmas.

No pretendo descubrir el hilo negro, pero así podría parecer, ya que una Secretaría insisto sería una maquinaria de mucha dimensión que puede volverla rígida y cercada para involucrar a otros sectores, que para solucionar la problemática del agua es inminente su colaboración y responsabilidad a usuarios y ciudadanos.

La nueva Ley debe establecer también otra cara para CCAPAMA, convertirla en una autoridad municipal y no en un auxiliar de la concesionaria, por lo que se requeriría también de esquemas similares a los mencionados, así como otros muy propios por tratarse del ámbito municipal, pero otra cosa que es muy importante es el definir cómo será la relación y función con CONAGUA, con la dirección Local, qué tipo de relación se requiere, cierto que es responsabilidad federal pero un gobernador debe definir el papel para convertirlo en verdadero enlace con operatividad en beneficio del Estado con visión y coordinación efectiva y contundente al momento de tocar puertas en las oficinas centrales y en el organismo de cuenca. Habrá muchas propuestas pero en este tema no se requiere tanto de complejidad, se requiere focalizar, ser contundente y puntual en el papel de cómo se quieren las autoridades del agua. La siguiente semana veremos otros aspectos que se relacionan con la problemática local y sus conclusiones, porque saben queridos lectores que estas son acciones tendientes a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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