Josemaría León Lara Díaz Torre

Con el estilo de vida contemporánea, lo que algunos llamarían los “tiempos modernos”, inconscientemente hemos ido perdiendo ciertos valores de corte un tanto tradicionalista, que dejaban al descubierto la caballerosidad en el día a día; el simple hecho de dar los buenos días, pedir las cosas por favor, pero sobre todo el dar las gracias.

Es por ello que en esta ocasión y con el motivo de celebrar el primer aniversario de esta columna, quiero aprovechar para simplemente decir gracias. Gracias a todos ustedes que se han tomado el tiempo de leer el contenido que semana tras semana he compartido por medio de estas líneas, gracias a ustedes quienes se han tomado el tiempo de escribirme vía correo electrónico y comentado algo acerca del contenido de las mismas, gracias por las críticas tanto las buenas como las malas, de verdad muchas gracias.

La historia se escribe día con día, es por ello que debo agradecer también a la clase gobernante de este país en gran parte los protagonistas del contenido de la columna, puesto que la ironía y a veces lo ácido de las ideas que en ocasiones pretendo transmitir no serían posibles sin ustedes. En definitiva México sigue siendo un país de tintes altamente surrealistas, situación que en vez de dificultar mi trabajo es completamente lo opuesto.

Más lo que he aprendido a lo largo de las últimas cincuenta y dos semanas, ha sido que la mejor manera de transmitir un mensaje en ocasiones de reflexión y pensamiento es a través de la autocrítica, y como miembro de la sociedad civil de esta mi amada patria mexicana, siempre he considerado que el verdadero problema de los problemas de esta nación no es la clase política si no, más bien de dónde proviene la misma.

Ha sido un camino por más apasionante y todo un reto el poder compartir de manera semanal, aquellas ideas que me hacen detenerme a pensar acerca de los acontecimientos locales, nacionales o internacionales que nos afectan directa o indirectamente y que más allá de un simple comentario siempre son con el afán de poder influir de manera positiva con ustedes lectores.

No puedo dejar pasar la oportunidad para agradecer a mi casa editorial El Heraldo de Aguascalientes, quien me ha dado esta oportunidad siendo aun tan joven, y en particular al Lic. J. Asunción Gutiérrez Padilla quien desde un principio me brindó toda su confianza y libertad de redacción.

Por esta ocasión me despido, esperando poder seguir en el gusto de ustedes, reitero mi sincero agradecimiento a todos los que hacen posible que “Según el Sapo es la Pedrada”, siga siendo una realidad y empezando un segundo año de esta publicación.

jleonlaradiaztorre@gmail.com / @ChemaLeonLara

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