RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Llegó una nueva generación al frente del PRI, hoy el nuevo dirigente es un hombre joven, comparado con Manlio Fabio Beltrones. Cuando eligieron candidato a la presidencia a Peña Nieto el presidente era Pedro Joaquín Coldwell. Antes había estado Humberto Moreira y posteriormente, en un interinato, Cristina Díaz; después llegó César Camacho y luego Manlio Fabio Beltrones. Muchos movimientos en relativamente poco tiempo.

Debo decirle que no creo en esto de las generaciones, solamente relacionado con la edad de las personas. Creo que puede haber jóvenes que no tengan una visión fresca de las cosas y hombres maduros que puedan experimentar nuevas formas de hacer las cosas. No califico a Enrique Ochoa ni por su edad ni por su juventud. Si lo tuviera que calificar por sus grados académicos, los tiene sobradamente. Es un hombre que tiene habilidad y conocimiento de los asuntos electorales. Trabajó con María del Carmen Alaniz, en el Tribunal. Y es una persona que ha tenido acercamientos con el partido, si bien nunca ha sido lo que podríamos llamar un cuadro súper destacado dentro del PRI. No ha sido un militante fehaciente, lo cual es un requisito, de acuerdo con los estatutos priístas, pero usted sabe que los requisitos del PRI son sumamente flexibles a la conveniencia de la coyuntura, y los requisitos del partido se pliegan a la voluntad del jefe del partido, y ahí todo puede ser o todo puede no ser. Hoy llega Enrique Ochoa, ¿Por qué? Porque así lo ha decidido el señor presidente de la república y líder de su partido, Enrique Peña Nieto. ¿Por qué se decidió el presidente Peña por este hombre, que es un hombre cercano a su grupo de colaboradores, en el área de lo que a él más le importaba seguramente después de la reforma educativa, la reforma energética? Aunque a estas alturas ya no sabemos cuál de las dos reformas era la fundamental, la reforma energética tenía su componente en la industria eléctrica, y recuerdo hace algunos meses que Pedro Joaquín Coldwell, como cabeza de ese sector, estaba hablando de los miles de millones de dólares que se requieren en México para el fortalecimiento de la industria eléctrica, lo cual quiere decir que la Comisión Federal de Electricidad no era lo suficientemente fuerte para darle cara a todas las demandas de crecimiento de la industria y el suministro de energía, y para eso tenía a un hombre importante en la C.F.E.. Hoy ese hombre se va a un lugar de mayor voltaje político que es el PRI.

¿Cuál es la importancia real del PRI hoy? La importancia real del PRI hoy es una paradoja. El PRI puede perder la presidencia de la república. Cualquiera dirá que eso es una exageración, pero sería cualquiera que no haya visto el resultado de las elecciones del pasado 5 de junio. En ese tiempo los votos pintaron un panorama poco favorable para el futuro del PRI. El hecho mismo de que se tenga que recurrir a un militante de poca trayectoria en los cargos visibles, nos hace entender que en el PRI también hay una crisis de personalidad. Hace unos días, platicaba con un amigo de muchos años que conoce muy bien el sistema político mexicano, de pronto los dos dijimos: “A ver, tres nombres de quienes pudieran suceder a Manlio Fabio, así, rápido.” Y los dos tuvimos mucha dificultad en mencionar ¡Uno!; cada quién mencionó el suyo. Y en el nombre que me dio él y el nombre que le di yo, estaba el nombre de Enrique Ochoa. Lo cual quiere decir que o no sabemos nada, o no conocemos bien los resortes de las decisiones de la casa presidencial. El domingo escuché por primera vez la posibilidad de que fuera Enrique Ochoa; pero también la misma persona que me lo mencionó, dijo que era probable que le dieran la presidencia a Eruviel Ávila. Con lo cual lograría una presencia nacional y después se lanzaría como candidato.

¿Qué le espera a Enrique Ochoa Reza? Le espera una campaña cuesta arriba en donde va a tener su primera gran dificultad con los tres procesos del próximo año, el más importante, no es Coahuila, sino que es el Estado de México. Hoy hay una gran dificultad para encontrar un candidato para este Estado. Paradójicamente el estado en donde se forma el grupo político que ha dirigido al país en estos últimos años es el estado en donde la cercanía con ese grupo político fundiría, como un fusible con cortocircuito, la aspiración del primero que se mencione. Y si ese primero iba a ser Alfredo del Mazo o Carolina Monroy, que se vayan despidiendo. Ese va a ser el grave problema. Si Enrique Ochoa no lleva al PRI a la historia en el Estado de México y en Coahuila es muy probable que pueda el PRI llegar a las elecciones federales del 2018, en peores condiciones de las que llego cuando perdió Francisco Labastida. No deseo ser ave de mal agüero pero tampoco deseo comulgar con la rueda del molino de un optimismo que hoy no tiene sustento. El PRI está en una grave crisis de cuadros dirigentes importantes. Esa es la verdad.

 

GOBERNADORES EN APUROS

Llama la atención el recurso jurídico que obviamente tiene tintes políticos muy profundos por el cual el presidente de la república presenta una acción de inconstitucionalidad en el asunto de los estados de Veracruz y de Quintana Roo, quienes se aferran a un esquema de crear a modo una fiscalía anticorrupción. Políticamente esto significa que el gobierno federal decide, no sé si oportuna o inoportunamente, deslindarse de los afanes de los gobernadores a los cuales durante mucho tiempo solamente los miró. Dicen algunos: ¿Porque no se hizo esto antes de las elecciones? Lo cual habría significado dejar solos a los gobernadores para que no pudieran ni siquiera invocar la protección del gobierno federal y su cercanía. Y es uno de los misterios, porque cuando los señores Duarte y Borge reunían quejas en su contra por la ciudadanía, el gobierno federal jamás dijo: “Esos no son míos, ni son mis amigos y si lo fueron ya no los quiero”. Vino el proceso electoral y ahora sí reconoce una distancia y una lejanía para que estos gobernadores no obtengan una posterior protección como es evidentemente la intención que tienen estos engendros jurídicos de última hora. El día que precisamente toma posesión el nuevo presidente del PRI, Enrique Ochoa, se propaga la información sobre la acción de inconstitucionalidad y se alude que esto tiene también fines electorales para el 2018. Habrá que ver si esto tiene algún efecto, alguna repercusión, pero lo que ya no tuvo fue lo que ocurrió. El deslinde, creo, llega tarde, pero en este caso, como en otros, sí es oportuno decir: “Más vale tarde que nunca”, pero el presidente ya no cargará con el señalamiento y el estigma de haber protegido hasta el último momento, así sea simbólicamente y de manera política con su silencio, ni a Borge ni a Duarte. Hoy estos dos gobernadores ya se quedaron absolutamente solos, ¿en manos de quién? En manos de quienes no son ¡Sus acérrimos enemigos!, porque tampoco son sus adversarios. Ahí viene Yunes por Duarte. Y van a ver si es cierto que tiene ánimo de justicia. De venganza no me cabe la menor duda. Pero esperemos que también lo tengan de justicia.