Noé García Gómez

Despertar una mañana y agregar a tu rutina diaria para vestir el de buscar un tapaboca, ya que al salir a la calle te encontrarás con cientos de vehículos, un cielo grisáceo que deja pasar diluidos rayos solares, unos minutos en la intemperie provocan ardor de ojos, dolor de cabeza, picazón en la nariz, garganta irritada y ataques de tos; lo anterior pareciera una escena de una película de ciencia ficción apocalíptica, pero así se dio los primeros días de esta semana en la Ciudad de México.

Los altos niveles de NO2, dióxido de carbono llegando casi a los 200 puntos IMECAS provocaron que se declarara en la zona metropolitana de la Ciudad de México y Estado de México una contingencia ambiental. La última vez que ocurrió esto fue el 18 d septiembre del 2002.

En aquel entonces el Jefe de Gobierno anunció un plan que incluiría ciclo vías, ampliar el metro y el transporte colectivo y su proyecto madre los segundos pisos, ¿esto fue la solución? Lo que provocó fue que cada año entraran 250mil nuevos autos a la ciudad, sumándole la decisión de la Suprema Corte de permitir que 600mil vehículos pudieran circular por un amparo y la cereza del pastel, un reglamento de tránsito que obligó a transitar a una ridícula velocidad provocando más horas de contaminación por vehículo. Agreguémosle que muchos centros de verificación vehicular son nidos de corrupción que sigue permitiendo obtener a cambio de dinero su verificación.

¿Y en Aguascalientes qué pasa? Desde mi percepción Aguascalientes es una micro réplica de la megalópolis del Área Metropolitana de la Ciudad de México, existen unos cerros al poniente que dificulta el trayecto de la corriente de aire, la Ciudad esta conurbada con dos municipios Jesús María y Aguascalientes, no existe un eficiente sistema de transporte colectivo y principalmente se da prioridad al uso de automóvil.

Desde el 2010 en Aguascalientes, no se hacen públicos los monitoreos de la calidad del aire, no estoy en condiciones de decir si todavía se hacen dichos monitoreos.

La realidad es que no hay un proyecto de una ambientalmente sana planeación urbana en la zona conurbada con los municipios de Jesús María y San Francisco de los Romo. La inercia se impone a la planeación. Lo que nos lleva al siguiente punto.

No hay un transporte colectivo que conecte de manera eficiente a los tres municipios, pero además, el actual transporte colectivo los llamados camiones urbanos tiene una flotilla vehicular de más de 20 años de antigüedad, altamente contaminante y con un traslado de rutas ineficiente.

En las últimas cuatro administraciones vemos cómo autoridades en cuestión de movilidad casi su única prioridad es el automóvil, construyen pasos a desnivel, puentes, libramientos, etcétera. El padrón de vehículos en el estado aumentó de 180 mil unidades en el año 2000 a más de 400 mil en 2014; el promedio de carros por vivienda es de 2.3, factor que ha influido para que el tránsito local sea lento; además cada año son insertados alrededor de 11 mil autos más al parque vehicular de Aguascalientes, lo que mantiene a la entidad como el estado líder en autos per cápita en el país.

La ciudad capital cuenta con aproximadamente 25 millones de metros cuadrados de vialidades dentro de las cuales están construidos un total de 30 pasos a desnivel; Los especialistas coinciden en que tanto para la ciudad los pasos a desnivel representan “heridas urbanas” difíciles de sanar pues estas estructuras dividen a la ciudad en sectores, por lo que consideran que “quiebran la convivencia y ahogan al comercio”, pero además desprecian al peatón que a final de cuentas debería ser el principal actor de la vía pública.

Muchos crecimos con el argumento que vivimos en una ciudad históricamente reconocida como bien planeada; sin embargo, es una ciudad-estado en la que los proyectos viales construidos en los últimos quince años se han enfocado a privilegiar al automóvil como único medio de transporte dejando para después y postergando infinitamente la solución al transporte público colectivo.

Ninguna administración se ha abocado a realizar un proyecto de movilidad sostenible a largo plazo que contemple satisfacer las demandas y necesidades de toda la población en su conjunto. Los esfuerzos de establecer las “Ciclo pistas” parecieran más ocurrencias del trienio que una planeación integral, ahí está la Ciclo pista de Alameda que su conformación provoca más problemas que soluciones, su desnivel provoca accidentes a los mismos ciclistas, al quitar un carril a Alameda genera caos vial en horas picos, no solo en esa calle sino en Juan de Montoro y Hornedo hasta la altura de Cosió y en ocasiones hasta Zaragoza, por lo que la contaminación de aire y del ruido hace crisis en sus habitantes.

El transporte colectivo eficiente y digno no existe en nuestra ciudad, unidades incómodas, viejas, contaminantes, infuncionales y con pésimas y desincronizadas rutas que ocasionan tomar más de una unidad para llegar al destino.

Aguascalientes pareciera un imperio urbanístico creado para un amo y señor, pareciera un reino planeado para su “majestad” el automóvil, el mandón, el único, el representante del progreso aquí en la tierra hidrocálida, el auto que todo lo puede, el peatón y el ciclista se tienen que alinear al designio del auto, el usuario de transporte colectivo es maltratado por ATUSA.

Estamos en un año donde erigiremos al Gobernador del Estado espero que los candidatos tenga una real y viable propuesta en cuanto a transporte público y movilidad sostenible, donde se proyecte una visión de largo plazo, que contemplen nuevos sistemas como el tren ligero; y si es que la tienen que cuando lleguen no la dejen arrumbada.

En verdad me preocupa el futuro, el no muy lejano en que Aguascalientes tenga sus contingencias ambientales.

Twitter: @noeg2