Silvia Guerra

Entre más formación, educación académica y experiencia tengas para el desempeño de tu trabajo como profesional, teóricamente te brindará un posicionamiento mayor en la percepción de capacidad, credibilidad o versatilidad que tus clientes perciban en ti. Al ofertar un trabajo, producto o servicio, estoy ansioso de ser exitoso y que la gente “compre” el maravilloso producto o servicio que yo como experto profesional en cierto ramo ofrezco, ¿no es así?.

Desgraciadamente, en ocasiones todo este conocimiento, capacidad y experiencia, no son permeados en tu imagen y surgen dudas en los posibles clientes para que se decidan a contratarte. En la mayor parte de las ocasiones, esto sucede porque no hay congruencia y consistencia con todas estas habilidades que posees y tu apariencia, comportamiento y comunicación. ¿De qué te sirve saber muchas cosas, si nadie lo cree así porque envías los mensajes equivocados?

De verdad, te puedo platicar que esta profesión de la Consultoría de Imagen Pública es fascinante para mí, y es algo que me llena por completo; pero la verdad me costó algún tiempo darme cuenta que para poder proyectarme como una Consultora de Imagen de alto nivel, tenía que hacer eco de mi capacidad y habilidades a través de lo que ya te comentaba: la congruencia y consistencia de todo esto en mi imagen física, mi comportamiento como profesional y mi comunicación.

¿Saben cómo me di cuenta? En una ocasión, empezando con esta profesión, un cliente potencial pidió referencias a algunos de sus amigos empresarios, preguntándoles si creían que tendría yo la capacidad de ayudarle en su empresa; él me conocía y me definía como una persona amable, alegre, ingeniosa, pero como la mamá de… o la esposa de… y no simplemente como la profesional que era. Después de superar ese gancho al hígado en mi ego, me di cuenta que no estaba siendo congruente y comencé a hacer algunas adaptaciones para que esa percepción se modificara.

Te hago algunas sugerencias básicas por si consideras que a ti te puede estar pasando lo mismo:

  • Imagen física. Cuida los detalles de tus atuendos, que hablen por ti de la manera adecuada. Detente a ver que tengan el ajuste, largo, color y forma correctas para ti y lo que quieres comunicar. Cuida también tu arreglo personal para que sea congruente con el mensaje que deseas enviar.
  • Precisión. Al hablar sé conciso y claro con lo que quieras comunicar.
  • Atención. Aprende a escuchar a los demás, de esa manera sabrás a ciencia cierta lo que requieren de ti como profesional y esa información te dará poder.
  • Sé una persona organizada, formal y puntual. Esto resuena enormemente en la percepción que se tiene de ti.
  • Lenguaje corporal. Sé abierto con tus movimientos, invita a los demás a confiar en ti. Sé empático, sé seguro en la manera en como te presentas con los demás, aprende a pulir tus habilidades sociales (mirada, sonrisa, saludo y conversación).

Estos son algunas de las cosas que podrían servir para mejorar nuestra presencia ejecutiva, espero les sean de utilidad.

Que tengan una linda semana.

El Poder de tu Imagen.

silvia@consultoriadeimagen.com.mx