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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 10-May .- En el País hay alrededor de 400 mil nacimientos, cerca del 20 por ciento del total, provenientes de madres menores de edad, lo cual significa un problema de salud pública, consideraron académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Ángela Rivera, especialista de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia, advirtió que las mujeres que se embarazan antes de los 16 años tienen cuatro veces mayores probabilidades de morir en la gestación que quienes lo hacen después de los 20.
Las principales causas de enfermedad y muerte en adolescentes con embarazo, dijo, son la preclamsia y la hemorragia posparto.
Añadió que, en el proceso de gestación en madres menores de edad, los fetos presentan restricción en el crecimiento intrauterino, por lo que están propensos a nacer prematuros y de bajo peso; además, tienen un riesgo alto de fallecer, y quienes llegan a sobrevivir se ven afectados en su crecimiento y desarrollo durante los primeros años de vida.
“El organismo de una adolescente es aún inmaduro para un embarazo, porque se están terminando de establecer los diferentes ciclos relacionados con el proceso reproductivo: ovárico, menstrual, endometrial e hipotálamo-hipófisis. Si hay un óvulo maduro hay posibilidad de embarazo, pero eso no significa que las chicas, incluso niñas, estén biológica, psicológica, social o económicamente preparadas para ser madres”, sostuvo la especialista, de acuerdo con un comunicado de la UNAM.
Rivera afirmo, también, que el 15 por ciento de las mujeres adolescentes en esa situación va a buscar practicarse un aborto en las condiciones menos favorables para su salud.
En tanto, Carlos Welti, del Instituto de Investigaciones Sociales, aseguró que el embarazo adolescente ya no es exclusivo de grupos en condiciones socioeconómicas desfavorables y bajo nivel educativo, sino que la maternidad en áreas urbanas se ha extendido entre jóvenes con educación media o media superior.
“Tal fenómeno se explica por la falta de oportunidades de desarrollo en otros ámbitos. Es decir, se dan cuenta que estudiar o terminar una carrera no garantiza el reconocimiento social a través de un trabajo acorde con sus aspiraciones; en cambio, la maternidad es un papel avalado socialmente y les brinda un estatus que no tienen ante la situación de carencias en otras esferas,” consideró.