Los empresarios de México están a la expectativa de los efectos inflacionarios que desencadenará en el país un tipo de cambio que pisa ya los 20 pesos por dólar, afirmó Francisco Ruiz López, dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).
Explicó que entre los factores que pudieran estar incidiendo en el aumento de la inflación está el aumento de la paridad peso-dólar, que a mitad del segundo mes del año, la moneda verde se está cotizando muy por encima de los pronósticos formulados por el Gobierno Federal y por los analistas económicos.
El alza del dólar está afectando a varios países entre ellos a México, la balanza comercial está inclinada hacia las importaciones, aunque tenemos muchas empresas, ya sean mexicanas o internacionales, que fabrican en México y venden sus productos en dólares, esas empresas están siendo beneficiadas de un dólar caro y por consiguiente, un peso barato.
Sin embargo, la realidad del país es que son más los productos que importamos como país, que lo que exportamos, y este diferencial tiende a presionar a nuestra moneda porque se compra en dólares y se vende y cobra en pesos. “Cada que sube el precio del dólar significa una variación de precios al alza en productos y servicios ligados al dólar y eso nos produce inflación”.
Indicó que la dependencia económica del país de la economía de Estados Unidos, tendrá dos efectos importantes, por un lado, el encarecimiento de productos y materias primas de importación, por ende elevación de precios, pero por otra parte, la bonanza del mercado norteamericano representa oportunidades para las empresas mexicanas de aumentar la manufactura de productos que van a aquel mercado y la demanda de empleos que ello significa.
Ahora Estados Unidos tiene una moneda muy fuerte, los estadounidenses tienen mayor poder de compra, lo que incrementa la demanda de bienes y servicios y es ahí en donde se encuentra la oportunidad de oro para que más empresas mexicanas exporten a aquel mercado.
Por otro lado, comentó que en estos momentos el gran foco rojo para México está en el plano internacional, concretamente en los precios del petróleo. El tener un costo de barril por debajo de lo previsto no sólo es un menor ingreso, sino la necesidad de tener mucha mayor austeridad en el gasto gubernamental.
El costo del barril que garantizó el Gobierno con la compra de un seguro, cubrió hasta el año pasado un precio de garantía de 70 dólares, pero sólo para una parte de las ventas sin importar que el precio hubiera bajado.
Este año la cobertura fue de 40 dólares por barril, lo que el ingreso por este concepto disminuyó significativamente.
“Ante este escenario, tiene que haber una verdadera austeridad en el gasto corriente del gobierno, porque de otra manera, se tendrá que recurrir a la deuda y esa no es buena fórmula, sobre todo porque en los últimos años, el modo en que hemos crecido ha sido a través de un gasto público fondeado por deuda pública. El siguiente año se podría prever una cobertura del precio de barril de 30 dólares, lo que nos indica una tendencia a estabilizarse los precios del petróleo a la baja, por tanto, debemos acostumbrarnos a que el gasto del Gobierno será limitado”, afirmó.