Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores cuando escuchamos alguna conferencia o damos lectura a un informe, reporte, conferencia, artículo o libro que haga referencia a lo que se le ha denominado como crisis del agua, los mensajes o contenidos en nada son alentadores, exhiben una serie de problemas y escenarios en cada uno de los rubros que inciden en el sector agua, ya sea en abastecimiento de agua potable, en saneamiento, en aprovechamiento de agua residual y lodos, en infraestructura, en finanzas, quiebra de organismos operadores, agua para uso agrícola, calidad del agua, conflictos legales, desorden y anarquía en los desarrollos urbanos, contaminación, cambio climático, corrupción y tráfico en derechos de agua  y otros más que se siguen acumulando. En verdad los escenarios con base en los indicadores de que se dispone, son realmente complicados.

Pasemos entonces a un análisis general de los factores que han influido en este derrotero, en ocasiones o la mayor de las veces no se le da importancia a este complicado suceso, se cree que es algo lejano, y eso de que el agua será un problema no lo asimila el resto de los ciudadanos o usuarios de agua que somos todos. Pero existe un factor que es determinante para comenzar a generar conciencia y mostrar lo grave de la situación, por lo tanto como primer argumento se tiene la explosión demográfica: a) ya que el crecimiento de la población del planeta tal parece que no será frenado, las tendencias demográficas han proyectado que para los siguientes 50 a 75 años, es decir el último cuarto del siglo se tendrán problemas complicados, porque la población mundial podrían incrementarse a tres mil millones de habitantes más, pero por sí sólo esto no es alarmante, sin embargo, la escasez de recursos para satisfacer dichas necesidades será la característica dominante, mientras habitantes hay las necesidades son mayores y los satisfactores tienden a disminuir, menor disponibilidad de suelo, no sólo para el uso habitacional sino el agrícola y de servicios demandaría espacio para desempeñar las funciones necesarias para alimentar y atender a esos 3,000 millones de habitantes.

También es un hecho que aumentarían las fuentes de contaminación no sólo en cuerpos de agua, sino en las propias fuentes de alimentación, un mayor consumo de agua potable, y mayor la contaminación de los cuerpos superficiales y subterráneos, debemos asociar a este impacto la generación de más residuos industriales, pesticidas y otros contaminantes que no sólo digamos coloquialmente ensucian el agua, sino que son fuentes que incrementarían los riegos de mortalidad.

La presencia del denominado “estrés hídrico”, debido al incremento demográfico y económico, así como en los hábitos que podríamos decir desmedidos afectan la sustentabilidad del agua, se cuenta con que 2,500 millones de personas (36% de la población mundial viven en zonas consideradas de alto estrés hídrico, y más del 20% del PIB global, se produce en zonas de riesgo de escasez de agua.

A lo anterior se suma el desconsiderado incremento en el consumismo, ya lo hemos mencionado en este espacio, es decir, el apegarse al modelo económico vigente, que requiere generar riqueza sin ponderar si causa una afectación o impacto negativo al ambiente, se prioriza la riqueza

Para el consumo del agua, en líneas generales nos encontramos con dos problemáticas. El primero es la escasez física de agua que se deriva de que la demanda de agua es mayor que el suministro de agua. El segundo sería la escasez económica de agua que supone que existe disponibilidad de agua pero por alguna razón económica que no es posible utilizar o explotar plenamente la fuente de abastecimiento de agua (costes de extracción, agua contaminada, etc.)

Aunado al incremento poblacional se presenta el incremento de consumo, lo cual también ha venido a prender focos rojos en otro ámbito que es el correspondiente a la seguridad alimentaria. Se demandan más alimentos, sin una debida planeación que lo respalde, ello implica mayor consumo de agua y ocupación de tierras, cuando el problema viene al sistema y modelo de distribución y comercialización, algunos indicios de abatimiento se presentan como ha sido con la producción de atún, que se ha visto impactado por el consumo principalmente para abastecer a un consumidor enorme como es la población china.

Otro problema más allá del consumo es la generación de contaminantes, en efecto, puede decirse que para contrarrestar la contaminación del agua se construyen plantas de tratamiento de aguas residuales, en primera instancia eso responde la inquietud, sin embargo, no todo queda ahí, el agua no entra a una máquina mágica que limpia, de ninguna manera sucede eso, el proceso de saneamiento también produce lodos, y no es una bolsa con capacidad de un kilo o de un costal de 50 kilos, la generación de lodos, es por toneladas, ya imaginarán entonces las grandes plantas de tratamiento, cuantas toneladas generan por día, luego por semana, meses y al año. Si no hay una política y proceso claro, se convierten en problema.

Si no se tiene una clara política y proceso, los lodos y gases no pueden ser aprovechados de la mejor manera y se convierten lo reitero en un problema. Es importante pensar y generar una política hídrica clara, con un amplio fundamento en la planeación del sector. Como podrán darse cuenta queridos lectores, para solucionar la problemática actual y la futura, no se puede seguir actuando de la misma manera, independientemente de que se busquen alternativas de control demográfico, debe haber conciencia que el incremento poblacional es un problema de muy alto impacto, o quizás el mayor, por lo tanto, se requieren de medidas y políticas más atrevidas para detener el avance del problema y en su momento revertir los daños causados. Porque es impostergable, implementar las acciones tendientes a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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