José Luis Macías Alonso

 

Aguascalientes es un ejemplo a seguir para muchos estados del país en diversos rubros. Por tan solo enunciar algunos datos e indicadores, es el segundo Estado con menor pobreza extrema en México, tan sólo en dos años, más de 15 mil personas superaron esta lamentable condición; de 2014 a la fecha, ha registrado trimestres con crecimientos del PIB superiores a cualquier potencia económica mundial; su tasa de cero secuestros en 5 años es muestra clara de la seguridad que ha recobrado; según la última evaluación docente, sus maestros se encuentran en el segundo lugar nacional en resultados de la prueba para cargos educativos; sus alumnos obtuvieron el primer lugar en matemáticas a nivel nacional en la prueba PISA; durante la actual administración ha generado más de 55,000 empleos formales; y es el cuarto lugar nacional en inversión extranjera directa.

Con estos resultados, bajo una lupa de poco aumento, podríamos deducir que entonces la mayoría de los habitantes de este Estado exitoso votarían de forma apabullante a favor de las propuestas políticas que el partido en el gobierno que ha generado tales logros ofrezca, sin embargo, en la arena electoral, el PRI ha perdido algunas batallas sobre todo en la parte poniente de la ciudad capital donde viven las personas con mejor nivel socioeconómico: ¿Cómo explicar esta atípica situación?

Un camino clásico teórico para la comprensión de los comportamientos electorales lo propuso en 1957 Anthony Downs en su obra “An Economic Theory of Democracy” (Una Teoría Económica de la Democracia), misma que, fundada en las tesis racionalistas (el hombre decide en razón del costo/beneficio que espera obtener de sus actuaciones), plantea que los electores siempre deciden buscando el mayor beneficio para su condición pero que entre ellos, existen dos categorías, los que tienen un voto ideológico y los que tienen un voto retrospectivo o por resultados.

Siguiendo con la teoría clásica de Downs, las decisiones que toman los electores se basan en lo que esperan conseguir de ellas, solo que los del voto ideológico, más que fijarse en el desempeño que hayan realizado los actores de los partidos, lo que verdaderamente influye en su decisión es si las ideas políticas que tiene un partido comulgan con sus valores propios. Del otro lado, los del voto retrospectivo o de resultados, hacen un análisis del sistema político y una evaluación de los trabajos hechos por representantes de los partidos en cargos públicos y sobre ello sustentan el sentido de su voto.

Luego, siguiendo con este académico norteamericano, encontramos que para intentar determinar qué clase de votante es un individuo, es decir, si es de voto ideológico o de voto retrospectivo, habrá que revisar fundamentalmente su nivel de información y conocimiento que tenga respecto de su entorno político. Así, los del voto ideológico serán carentes de un conocimiento objetivo y actualizado de la realidad de su medio y usando a las ideas, valores y principios como un atajo para esquivar el informarse oportunamente, decidirán únicamente considerando la alineación de la ideología de un partido con sus propios valores. En la otra esquina, los del voto retrospectivo, serán los electores que gozan de un alto nivel de conocimiento respecto de la responsabilidad que tienen los gobiernos en la generación de bienestar, así como del contexto político y el comportamiento de los políticos en turno.

Concediendo estas tesis y considerando las condiciones socioeconómicas de los aguascalentenses, particularmente del norponiente de la ciudad capital, podríamos apuntar que tenemos más votantes por resultados que ideológicos, ya que su buena calidad de vida puede suponer su considerable nivel de conocimiento político, pero entonces: ¿Por qué el elector de esta zona en Aguascalientes no vota avasallantemente por un partido que emanó un gobierno tan exitoso como el actual? La respuesta la podemos encontrar en una crítica que recibió Downs a su teoría en años recientes.

En 1992 el Doctor John Zaller de la Universidad de Cambridge publicó la obra: “The Nature and Origins of Mass Opinion” (La naturaleza y los orígenes de la opinión de las masas) en donde se opuso a las ideas de Downs y encontró un hallazgo por demás interesante: los electores más informados son más propensos a recibir y comprender los mensajes y estímulos de los medios de comunicación que los ciudadanos que presentan un escaso nivel de conocimiento político, sin embargo, al mismo tiempo, son precisamente esos ciudadanos informados los que menor disposición muestran a cambiar de opinión. En otras palabras, aunque reciben un alto contenido de información, su propia condición los coloca en una intransigencia hacia la alternancia y se mantienen por inercia en la oferta política predeterminada.  Igual de interesante es la tesis que plantea Zaller consistente en que los votantes con poco nivel de conocimiento político, pueden colocarse sin distingo en la categoría de voto ideológico o de voto retrospectivo ya que, aun y con desinformación, pueden haber decisiones electorales sustentadas en la percepción de mejoras palpables a su índice de bienestar dentro de su entorno cotidiano. Finalmente, Zaller concluye que la clase intermedia en cuanto a nivel de información y conocimiento de su entorno político, es la clase más propensa a tener un voto alternado, pues son los que muestran una mayor disposición tanto a procesar como a entender y, sobre todo, a cambiar su opinión en respuesta a la información que reciben de los medios de comunicación.  Así, aún y con gobiernos exitosos, el electorado y sus características se convierten en los grandes decisores del futuro público. Como sociedad, debemos comprender que al diseñarse la democracia contemporánea se confirió la exigencia al pueblo de tener un alto nivel de ciudadanía. Es evidente que si queremos tener buenos gobiernos debemos de razonar nuestro voto, lo primero por hacer es voltear a ver lo que actualmente, los que están en el poder están haciendo, votar sin conocimiento de la realidad o cegados por la intransigencia ideológica, es tanto como decidir con una venda en los ojos. @licpepemacias