La costumbre de adelantar los propósitos político-electorales es de vieja data, tanto, que poco se sabe cuándo, cómo y quién la inició; no obstante, hacerlo es motivo de controversia entre los puristas que se apegan a los tiempos y aquellos que consideran que es preferible estar sobre el entarimado, a ser obedientes con reglas rígidas.

El consejo del extinto líder obrero Fidel Velázquez Sánchez, de que “el que se mueve no sale en la foto”, a estas alturas resulta obsoleto y es tan lejano que los jóvenes desconocen los motivos que lo llevaron a decirlo, ya que hoy el que se espera lo único que logra es ver pasar al elegido.

En estas condiciones, para aquellos que demandan castigo a los que adelanten el reloj político, el consejero del Instituto Nacional Electoral, Benito Nacif, respondió que los ciudadanos que manifiesten su interés de ocupar un cargo público no pueden ver coartada su libertad de expresión.

Por su parte, la consejera Beatriz Galindo avaló lo revelado por su compañero, al considerar que “el criterio, derivado de asuntos que ha conocido la Sala Superior, es que sólo hasta cuando se está en un proceso electoral es cuando, si alguien emite este tipo de expresiones, se pudiera estar frente a un acto anticipado”.

Bajo esos criterios todo el que desee participar en las elecciones de 2016 podrá hacerlo público sin temor a sufrir una llamada de atención, una amonestación o quedar marginado. Las únicas limitantes que tiene son las que se imponga en lo personal, y llegado el momento sepa ajustarse a lo que dispone la ley y a los estatutos partidistas.

En tiempos idos los interesados en la gubernatura, a las alcaldías y las diputaciones locales se mantenían en silencio, y cuando se les preguntaba sobre sus intenciones la contestación era de cajón: “lo que diga mi partido”, una disciplina e institucionalidad que no variaba por aquello de que podía “salarse” lo que se cocinaba.

Caso contrario ha sucedido con los que perciben que están fuera de la jugada, dedicándose a mover las aguas, generar rumores y tratar de provocar algún choque de trenes con la esperanza de entrar como sustituto, y que en caso de no conseguirlo, que al menos lo inviten al equipo del candidato, que una vez que gane le asegure su inclusión en la nómina.

Es una situación que no es privativa de un solo partido y esto lleva a que en cada lugar se hagan ligas entre grupos para lograr mayor firmeza a la hora de exigir al que “palomea”, que por su parte pocas veces varía su punto de vista y sólo lo hace cuando reflexiona que en aras de mantener la unidad debe ceder algunas posiciones, pero en ningún caso de las principales.

Hasta el momento, el PAN y el PRI son los únicos que tienen sobre la mesa algunos nombres de los que tienen interés por competir, por lo cual, no se duda de que pronto lo harán los demás organismos, pues no pueden dar ventajas. Una cuestión que éstos deben tener en cuenta es que las elecciones del año próximo se esperan en condiciones muy distintas a las tradicionales, por lo tanto, no pueden esperar hasta el último momento para atrapar a uno de los que se quedaron a la vera del camino, porque si éstos vislumbran que pueden ganar como “independientes” se irán por esa vía.

La transformación de la vida electoral exige que todos aquellos que están inmersos se ajusten a los razonamientos jurídicos y de interpretación, por lo que si pretenden ser candidatos, que lo digan y no les atemorice lo que pueda ocurrir. Si acaso deben determinar si cuentan con los recursos financieros suficientes para sostener la pre-pre-precampaña, la precampaña y finalmente la campaña, y que además se entienda que lo que hacen es un albur, al poner en juego su nombre, su prestigio y su patrimonio, por lo que así como es factible que ganen, también puedan perder la elección y su dinero.

PAN IRÁ EN ALIANZA

El resultado del siete de junio exige fortalecer las alianzas entre partidos, por lo que Acción Nacional se prepara para hacerlo en las elecciones venideras, aun cuando es prematuro establecer con quién lo hará, pero de lo que no cabe ninguna duda, es que la época en que iba solo no se repetirá.

Aunque va de salida, el actual dirigente nacional, Gustavo Madero, le “tiró línea” a su sucesor, que podría ser el queretano Ricardo Anaya, de que el PAN “necesita construir frentes más amplios porque ya no puede ir solo, debido al mercado electoral. Unas de las lecciones fundamentales (que dejaron los pasados comicios) es que ya no puede ir solo. Todos los partidos van en coalición y el PAN va de manera aislada. El PAN necesita construir frentes más amplios”, dijo el día 14 en entrevista en Radio Fórmula con Ciro Gómez Leyva.

En el caso de Aguascalientes ha ido en unión con diversas formaciones, fue el caso de 2007 con el recién creado Partido Nueva Alianza (PNA o Panal), que le permitió ganar las alcaldías de Calvillo, Pabellón de Arteaga, San José de Gracia y Tepezalá y los distritos 1, 3, 6, 8, 9, 10 y 16.

En 2009, 2010 y 2012 fue solo y en 2013 lo hizo con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), obteniendo las presidencias de Aguascalientes, Calvillo y Jesús María, además cinco diputaciones de mayoría relativa y una el PRD.

En la de 2010 registró un fuerte retroceso, ya que no sólo perdió la gubernatura que había detentado durante dos sexenios, sino que sólo ganó tres alcaldías (Asientos, San José de Gracia y Tepezalá) y cinco de las 18 diputaciones de mayoría.

Lo anterior motivó a que tres años después se hiciera acompañar por el PRD, que para 2016 se encuentra más que dispuesto a repetir la fórmula, ya que es lo único que puede salvarlo de caer al precipicio, máxime que el voto de izquierda se encuentra tan atomizado.

En ese tipo de coalición no le ha ido nada bien al PAN, en virtud de que el PRD se ha dedicado a vegetar, a esperar que su compañero haga todo el trabajo y la mejor muestra está en el resultado de 2013, cuando Acción Nacional recabó 108,818 votos, esto es, el 29.36% de la votación total emitida, contra 10,805 votos del PRD, apenas el 2.91%, pero que le permitió tener una diputación, regidores y acceso a cargos en los ayuntamientos de Aguascalientes, Calvillo y Jesús María, por ello la urgencia de la directiva de mostrar su querencia hacia el color azul.

El problema que tienen los panistas es encontrar empatía con el PVEM, con el que trae un pleito casado desde hace varios meses, al grado que ha sido el más exigente que se le cancelen el registro por las reiteradas violaciones a la ley electoral y la distancia con el Panal, ambos hoy muy cerca del PRI, con el que recientemente fue en alianza en gran parte del país.

En estas condiciones, le queda seis partidos para escoger, de los cuales Morena no quiere saber nada del PAN y otros dos están cerca de quedar eliminados, por consiguiente, tendrían que aceptar al PRD como socio y tal vez los otros dos, sin mucho que esperar.

Tiene el segundo semestre de este año y los dos primeros meses del siguiente para llegar a una determinación, que no será nada fácil porque las siglas y colores disponibles van a exigir mucho más de lo que merecen y que pueden aportar, lo que meterá en un brete la elección interna, al tener que dejar fuera a varios de sus cuadros para dar cabida a sus acólitos.