Por un “error”del Infonavit, la enfermera Elvia Hernández Cárdenas perdió el hogar que obtuvo con el esfuerzo del trabajo diario, dejándole en el desamparo a sus 69 años de edad, al cuidado de sus cuatro nietos.
La afectada se vio envuelta en la burocracia del Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para el Trabajador, cuando sufrió un accidente de trabajo en el Instituto Mexicano del Seguro Social, que la forzó a pensionarse con el 40% de su salario. Aun así, se acercó a la delegación con la intención de liquidar su vivienda, lo cual le fue negado bajo el argumento de que debía cubrir el crédito en mensualidades.
De esta forma, siguió cubriendo sus aportaciones directamente mediante el depósito ante una institución bancaria, hasta que el banco ya no encontró la cuenta en la que debía saldar el crédito.
La señora Elvia vivió a partir de ese momento un peregrinar, entre funcionarios que no supieron dar respuestas concretas y sólo le dieron largas, hasta que un día fue desalojada de su vivienda en el Fraccionamiento Bulevares, sin que hubiera notificación alguna del Infonavit, ante el despojo que sufrió por parte de abogados que se apersonaron como representantes de una inmobiliaria que reclamó la propiedad del inmueble.
Pese a que la afectada exhibe documentos ofíciales del Registro Público de la Propiedad en el que aparece como legítima propietaria, mediante contrato celebrado con el Infonavit, se dio cuenta de la realidad cuando intentó pagar el impuesto predial y la casa ya pertenecía a otra persona.
Desde entonces ha buscado el apoyo de funcionarios del Infonavit sin tener éxito, y cuando recurrió a un abogado para que la asesorara, se encontró con uno que sólo le pidió miles de pesos para cubrir directamente los pagos, pero sólo la estafó.
Advirtió que en la obtención de su crédito en 1997 hubo irregularidades porque nunca recibió las escrituras que le avalaran la propiedad, y posteriormente detectó que sus vecinos enfrentaron problemas similares, ya que Infonavit recibía el dinero de las aportaciones obrero-patronales pero no identificaba la ubicación de las viviendas construidas por la compañía constructora.
Elvia Hernández simplemente no tuvo respuesta al paso de los años en el intento de que Infonavit justificara el desalojo de su vivienda; hoy sólo le queda pedir a los actuales funcionarios le entreguen una vivienda, o al menos devuelvan el dinero que se le arrebató.