Cuando el trabajador es dado de baja por el patrón y deja de cotizar ante el IMSS por varios años, puede perder la vigencia de derechos para recibir una pensión por cesantía o vejez. Para prevenir esta situación, es recomendable adquirir un seguro voluntario que permita cotizar el tiempo necesario para pensionarse al cumplir 60 o 65 años de edad.
El derecho a una pensión por cesantía o vejez, se mantiene vigente durante la cuarta parte del total de semanas cotizadas al momento de la baja. Durante ese lapso, la ley permite al trabajador adquirir un seguro voluntario para completar o conservar las cotizaciones acumuladas.
Una vez pasado ese tiempo, la alternativa es volver a cotizar ante el IMSS por cuando menos un año, a través de cualquiera de las tres modalidades siguientes: por el régimen obligatorio con un patrón formal, como trabajador o trabajadora doméstica, o bien, como independiente al amparo del programa “Crezcamos juntos”. Este último aplica para quienes se dan de alta en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Todos incluyen atención médica ilimitada: consultas de medicina familiar, especialidades y de alta especialidad. Hospitalización, cirugías, medicamentos, servicio de urgencias, de rehabilitación física, entre otros.
Los seguros voluntarios del IMSS se venden a costos muy accesibles a toda persona sana –sin enfermedades preexistentes– que acredite la realización de cualquier actividad productiva. Los interesados pueden acudir a las subdelegaciones norte y sur, ubicadas en salida la a Zacatecas y en la calle Ecuador, respectivamente.
Cabe mencionar que para obtener una pensión por cesantía o vejez, la Ley del Seguro Social (LSS) exige 60 y 65 años de edad cumplidos –respectivamente– y 500 semanas cotizadas conforme la ley de 1973, o 1250 conforme la ley de 1997.