Han pasado 23 años desde que el servicio de agua potable pasó a manos del sector privado y desde entonces es tema de los partidos políticos y las campañas electorales para que regrese a control municipal, lo que no ha sido posible en virtud de los “candados” que tiene el título de concesión.

Cuando el titular del Ayuntamiento de Aguascalientes, un diputado o un regidor no tiene algo trascendente que declarar – que es muy seguido -, sacan del sombrero de copa una serie de observaciones que deben cumplirse para mejorar la atención al público.

Por su parte, la concesionaria asume una posición socarrona, de que en el momento que decidan las autoridades hilará sus bártulos, pero antes de retirarse deben pagarle lo que presuntamente ha invertido en este tiempo, que hasta principios de este siglo ascendían a más de 800 millones de pesos.

Es un forcejeo sin fin, porque ni el municipio tiene esa cantidad, ni la empresa está dispuesta a dejar un negocio tan sustancioso, lo que motiva que el guión se mantenga inalterable, en el que cambia sólo rostros y nombres, pero en todo este tiempo nadie cede un ápice de su posición.

La insuficiencia del servicio en varias colonias y los cobros desmedidos en muchos casos son un filón que se explotan los partidos en tiempos de seca electoral y que luego retoman los candidatos a cargos elección popular. La espera de una mejora va más allá al prometer que “lucharán” por la remunicipalización y así cumplen el período correspondiente, que después se olvidan de sus palabras y las transforman en denuncias y que como siempre, quedan en eso.

Aunque hay quienes alimentan el interés ciudadano con pactos para lograr que se eleve la atención, lo cierto es que el servicio está concesionado por 30 años y con derecho a otro período igual. Cuando el Congreso del Estado determinó privatizar el vital elemento, en septiembre de 1993, el lapso fue por 20 años, pero en marzo de 1996 el recién llegado presidente municipal panista Alfredo Martín Reyes Velázquez aumentó en 10 años la concesión, además eliminó los “candados” que perjudicaban a la empresa, todo ello sin la aprobación del Congreso del Estado que era (y es) la instancia indicada para hacer los cambios que tuvieran lugar.

El mismo argumento que utilizó Reyes Velázquez en 1995 durante su campaña, de que llevaría a cabo la reprivatización, es el que hasta la fecha esgrimen todos los partidos e incluso los alcaldes que le han sucedido, llegándose la realización de supuestas auditorías y de las que se derivan acuerdos para obligar a la compañía francomexicana de que mejore su labor.

De manera paralela la Comisión Ciudadana de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Aguascalientes (CCAPAMA) – que de ciudadana sólo tiene el membrete porque todo el personal es parte de la plantilla del Ayuntamiento -, crítica periódicamente deficiencias en el servicio, cuando su obligación es hacer que se cumpla escrupulosamente el título de concesión, no actuar como una especie de organismo no gubernamental, que lo único que les corresponde es denunciar y demandar soluciones.

El actual titular de la Comisión, José Refugio Muñoz de Luna, aseguró que la eficiencia terminal debería ubicarse en un 75%, de acuerdo al título de concesión, “pero apenas se encuentra en un 55%” (El Heraldo, 02/III/17), que contradice lo que publicita en su página electrónica la empresa Proactiva, filial de Veolia en América Latina, de que “en 1993 la cobertura de agua potable era del 65%. Ahora es del 99%, 10 puntos por encima de la media en México”.

Para no dejar lugar a dudas, agrega Proactiva, desde un principio la compañía se planteó dos objetivos: que el servicio en Aguascalientes “se convirtiera en uno de los mejores del país: mejorar  la eficiencia y productividad física y comercial para incrementar la calidad del servicio, y dar sustentabilidad financiera al mismo”.

Inverso a lo descrito, el director de CCAPAMA señaló hace 12 días que hay 20% menos del servicio de lo comprometido en el título y que está muy lejos de ese 99%, además hay un problema de fugas por la red que según dijo, se debe a la sustracción que hacen personas y a la vieja cantaleta, de que todavía existen tuberías obsoletas en la zona centro, “por lo que es imperativo realizar la sustitución de las mismas”.

Por si faltara algo en este libreto, la citada empresa es la única de Aguascalientes, y tal vez en el país, que pese a ser del sector privado recibe cada año subsidios por decenas de millones de pesos de los tres niveles de gobierno y que se destinan a la atención del sistema de agua y red de alcantarillado.

HOMBRE-CAMIÓN

El programa de modernización del transporte público que plantea el gobierno del estado no contempla la conclusión del “hombre-camión” en los urbanos, como se conoce a los propietarios de dos o tres vehículos, que sistemáticamente se han negado a agruparse en una sola empresa.

Aunque están integrados a un grupo, lo hacen sólo para efectos de control de salidas a servicio de las unidades y que éstas cumplan los recorridos establecidos, pero en materia contable cada quien lo lleva a cabo y la relación laboral con los choferes es directa.

El secretario general del sindicato de operadores, Roberto Mora Márquez, ha sido reiterativo para que se constituyan en una empresa, ya que al estar bajo una sola administración tendrían un contrato único de trabajo y se acabaría los problemas que enfrentan al haber trato con cada uno.

En noviembre del año pasado, como resultado del aumento a la tarifa, los concesionarios se comprometieron a corregir las condiciones laborales, pero por las declaraciones que han emitido los directivos no se espera que vaya a ser a mediano plazo, al señalar una serie de requisitos para cumplirlas.

El dirigente insiste que la optimización vendrá a partir de que se cree una empresa que se encargue de todo lo concerniente al servicio, ya que de poco sirve que compren carros nuevos si persisten los conflictos en diferentes áreas.

Sostuvo que deben considerar las dificultades que enfrenta el hombre-camión con la reforma hacendaria, al ser necesario que replanteen sus obligaciones fiscales sin necesidad de abandonar sus compromisos.

Como lo ha informado la autoridad, la tercera parte del parque vehicular ya cumplió su ciclo de vida pero siguen circulando y al ser unidades viejas gastan más combustible y provocan más contaminación, además del peligro que representan para el operador y los usuarios y a otras personas.

Mora Márquez recordó que el aumento salarial del 15% que recibieron en diciembre, algo que por primera vez obtienen, “de inmediato quedó pulverizado con el alza de combustibles, luz, gas y la canasta básica”, mientras que para los concesionarios lo más importante es que los carros den más vueltas, al suponer que es proporcional a tener mayor ingreso, “pero implica que los compañeros estén más presionados, dando vueltas y vueltas y no les alcanza ni para cubrir sus necesidades básicas”.

Además de los estudios y proyectos que tenga la autoridad, se necesita aplicar acciones concretas para que sea efectivo el mejoramiento, de otro modo será sólo otro paso en falso en el transporte urbano.

MARGINALIDAD

Un lector pregunta si hay una agrupación exclusiva para la atención de los hombres, algo similar al instituto de la mujer en los tres niveles de gobierno y si dentro del calendario existe el día nacional del hombre. La respuesta es que no, lo único que se tiene son algunas jornadas que llevan a cabo el IMSS y el ISSSTE para promover acciones preventivas de salud en el género masculino, como la que recién llevó a cabo el ISSSTE “Febrero, mes de la salud del hombre” y que se pretende prevalezca en el sector salud nacional todo el año. Sería interesante que se cubriera ese vacío.