Josemaría León Lara

No cabe duda que el mundo está cambiando, sin embargo es difícil asegurar si lo está haciendo para bien o para mal. Los cambios por los que ha pasado la humanidad a lo largo de su historia, son producto de las circunstancias de tiempo, modo y lugar, mismo que también se traduce en el efecto de adaptarse a las corrientes de pensamiento y políticas de cada momento.

El nuevo siglo se ha caracterizado por buscar en términos generales un mundo más unido, dónde las fronteras se han acabado gracias a los medios de comunicación y dónde gracias a la interconexión global, las relaciones interpersonales son una realidad de un rincón del planeta a otro.  El Internet en una herramienta maravillosa que ha traído una forma distinta de ver las cosas, pero que también se ha convertido en un arma de dos filos.

Nos hemos convertido en una sociedad abierta y plural, dónde es mucho más fácil expresar nuestras ideas y sentimientos a través de las plataformas digitales. Pero que también se nos ha obligado a cambiar nuestro comportamiento frente al mundo, puesto que las tendencias actuales nos orillan a ser incluyentes y tolerantes, no vaya a ser que alguien se llegase a ofender.

Estamos en una época en que el ser humano consume más información en el día a día, que en cualquier otro momento histórico; pero que ese consumo voraz no permite un procesamiento adecuado de la información. Dónde conceptos básicos son transformados por unos cuantos y vendidos como las nuevas verdades absolutas; y que por ende terminan polarizando a la sociedad.

Aquí encontramos la dicotomía entre ser tolerantes, y ser políticamente correctos. Las diferencias siempre han existido y lo racional es encontrar una solución a través del diálogo, pero que hoy en día es imposible llevarlo a cabo por los posicionamientos absolutos de la actualidad; es cada vez más difícil encontrar el punto medio de las cosas, ya que las ofensas y las desacreditaciones han tomado el lugar del diálogo.

La palabra tolerancia es un término que ha perdido su significado real; comúnmente la tolerancia va de la mano al respeto y a la libertad pero no va de la del entendimiento y el amor mutuo. Tolerar no significa aceptar al otro, más bien se traduce en permitir y reconocer la existencia de otra forma de pensar pero sin sufrir una afectación de manera directa.

Los movimientos liberales actuales utilizan a la tolerancia como su bandera y moneda de cambio. Pero no nos damos cuenta que la tolerancia en lugar de incluir, al final del día hace todo lo contrario: excluye. Se busca la existencia de una tolerancia perfecta dónde al fin se podría coexistir pacíficamente, cosa que es imposible por nuestra propia condición humana.

En esa tolerancia “perfecta” podría presentarse, por un lado una manifestación de la comunidad LGBTT, pero que a la vez se encuentre otra manifestación del KKK; bajo ese entender ambos deberían de ser aceptados, y eso que los ideales de supremacía racial le han costado la vida a millones de seres humanos históricamente.

Y mientras las discusiones sin diálogo persistan, encontrar un equilibrio social es prácticamente imposible por lo que la única alternativa que nos queda es jugar con la inclusión y el ser políticamente correctos.

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@ChemaLeonLara