Por Juan Antonio de Labra

Como si de un libreto bien aprendido se tratara, los pilotos de Mercedes, Lewis Hamilton y Nico Rosberg salieron a hacer cada quien lo que les correspondía: El primero, a llevarse la victoria en el Gran Premio de México y acercarse en la pelea por el campeonato de la Fórmula Uno; y el segundo, a administrar su posición de líder, a falta de las dos últimas carreras de la temporada en las que la corona mundial 2016 aún no tiene dueño.
En este sentido, la carrera que se disputó ayer en el Autódromo Hermanos Rodríguez no aportó ninguna emoción desde la primera fila de la parrilla, pero sí que la tuvo hacia el final, con los Red Bull y los Ferrari enfrascados en una atractiva batalla que terminó de manera sorpresiva y controversial, ya que a Max Verstappen lo bajaron del tercer lugar del podio por una sanción y, minutos después, hicieron lo propio con Sebastian Vettel, que había ascendido.
De tal forma que el tercer puesto recayó en manos del carismático Daniel Ricciardo, que se quedaría con las ganas de haber mostrado su contagiosa sonrisa en el ante los miles de eufóricos espectadores del Foro Sol, pero sí lo hizo más tarde, ya caída la noche, y de manera simbólica para tomarse una foto con el trofeo y un sombrero de charro.
Así que hoy, tanto Verstappen como Vettel vivieron las dos caras de la moneda en poco tiempo: de la alegría a la decepción y viceversa, algo que sin duda fue el detalle que le puso su salsa al Gran Premio de México, donde las decisiones de los comisarios seguramente darán mucho de qué hablar en los próximos días.
Esas últimas vueltas de la carrera fueron las más emocionantes de la jornada dominical, con un magnifico ambiente propiciado por los numerosos seguidores de Ferrari, y también el gran aliento para “Checo” Pérez, que nunca consiguió rebasar a Felipe Massa a pesar de haber buscado esa novena posición con tremendo afán.
En una de tantas ocasiones, el tapatío hasta llegó a bloquear el neumático derecho en la exigente frenada de la curva uno, sin lograr su cometido de dar cuenta del experimentado brasileño. Esta lucha duró varias vueltas en las que el público deseaba ver a “Checo” delante, pero eso, por desgracia, nunca ocurrió.
El mexicano quedó en el décimo lugar, que le valió un punto, un premio de consolación que no debe tenerlo satisfecho, pues la noticia desafortunada del día fue que el otro piloto de Williams, el finlandés Valtteri Bottas, ya lo empató en la tabla general al terminar en el lugar número ocho.
Menos mal que Nico Hulkenberg, el compañero del tapatío en Force India, hizo una carrera solvente y acabó séptimo, sin dejarse rebasar por Kimi Raikkonen (Ferrari, que lo intentó varias veces sin éxito). El piloto alemán acabó por delante de los dos Williams, lo que le permitió a su escudería conservar el cuarto puesto en la clasificación de constructores, que tendrá que dirimirse en las dos últimas carreras que todavía le quedan a esta temporada, y que tendrán lugar en Brasil (13 de noviembre) y Abu Dhabi (27 de noviembre), respectivamente.
De Esteban Gutiérrez se puede decir poco porque terminó en el decimonoveno lugar, un hecho que no es de extrañar con un coche de escasas prestaciones como el de la escudería Haas que pilota el de Monterrey, mientras que su compañero, el francés Romain Grosjean, acabó un puesto detrás. Ni más ni menos.
El único incidente de carrera lo protagonizó Pascal Wehrlein, que quedó fuera de combate antes de entrar a la curva tres, cuando se rompió el eje trasero de su Manor tras chocar con el Sauber de Marcus Ericcson, que sí pudo reincorporarse a la competencia.