José Luis González Enríquez, presidente de la UGRA, indicó que podría agudizarse el desempleo en las zonas rurales a causa de la descapitalización del sector pecuario, pues el presente año desapareció un hato ganadero de 800 vacas ubicado en San Francisco de los Romo, provocando el despido de 50 trabajadores, los cuales difícilmente podrán conseguir empleo para llevarle de comer a sus familias, ya que tienen en promedio más de 40 años de edad y carecen de preparación académica.
Asimismo, al dejarse de colocar la producción diaria de lácteo en el mercado, numerosos ganaderos se han visto forzados a llevar a sus animales al rastro, lo cual puede acarrear una crisis alimentaria en el futuro, pues de reducirse drásticamente la población de vacas lecheras, será complicada la repoblación de los hatos, ya que cada animal tienen un costo aproximado de 50 mil pesos.
González Enríquez sostuvo que la crisis del sector afecta a pequeños, medianos y grandes productores, los cuales están en condiciones de proveer la cantidad de leche que se requiera, sólo es cuestión de que los industriales digan cuánta necesitan para abastecerlos y recibir un buen precio por su producción, y en dado caso de que exista un déficit que no pueda cubrir la ganadería local, que se permita la importación; añadió que este esquema lo han implementado en otros países, como Colombia, y ya han logrado ser autosuficientes.
Reconoció que se desplomó el precio de la lecha a nivel internacional, por lo cual se las están comprando a los ganaderos por debajo de los cinco pesos, esto, porque bajó la demanda en China y Rusia debido a que se desaceleraron sus economías, así como en los países europeos, donde tiene un auge la leche orgánica elaborada con base a almendras y coco.
Por último, el presidente de la UGRA precisó que en su momento la leche se llegó a cotizar muy cara, por encima de los ocho pesos, pero a los productores locales se las compraban a menos de seis pesos.