Saúl Alejandro Flores

Varias décadas atrás en Aguascalientes como en otras ciudades o localidades de México, el río era parte de la panorámica local, además de un punto de reunión familiar, para bañarse, lavar ropa, beber el agua, etc, práctica que dejó de ser cotidiana. Ahora al hablar de río la primera asociación de ideas viene con mal olor y suciedad. Lo cual es cierto, pero debería existir la asociación primera de que al hablar de un río se venga a la mente el deterioro e irresponsabilidad de cada ciudadano, desde el que ensucia, contamina, del que no cuida, no preserva, es indiferente, así como de autoridades que en la plenitud de su poder, su capacidad de asimilación les impide contemplar y buscar solución a los problemas, y que a fin de cuentas el poder, no da inteligencia, ni capacidad de discernir, así que si un río está contaminado, es resultado de la incapacidad e irresponsabilidad de todos los actores.

Pero basta ya de acusaciones, las cuales la mayor parte repite, pues es lo más fácil, levantar el dedo acusatorio, aquí lo interesante es levantar la mirada y las manos y trabajar, organizar y emprender, reflexionar y transformar. Si regenerar el río llevará décadas, hay que hacerlo antes de que requiera siglos o milenios.

Se escuchará agresivo pero el río San Pedro que atraviesa Aguascalientes es un kilométrico canal de desagüe con todo tipo de contaminantes acumulados por décadas, a lo cual debe agregarse lo que se le ha denominado actualmente como contaminantes emergentes, (aquellos procedentes de los fármacos y antibióticos que desecha el cuerpo humano después de que el medicamento recorrió o cumplió con su función, así como de esteroides y hormonas).

El río San Pedro significa para Aguascalientes un fracaso en la gestión del agua, cuestionamiento que también se agrava cuando sabemos el estado complicado que presenta la sobreexplotación del acuífero y que no se han hecho las acciones necesarias para revertir el problema, esto se traduce no en un fracaso sino en un atentado al ambiente y los mínimos requerimientos para la adecuada gestión del agua.

Amable lector usted en el tiempo que me ha dedicado a leer este espacio cada semana, sabe que el agua que se extrae del acuífero además de pasar por su domicilio, y que después de ser usado ingresa a la red de alcantarillado y luego se descarga en el río, para luego llegar a la planta de tratamiento que está en el sur de la ciudad, para recibir un tratamiento y continuar su recorrido hasta Jalisco quien en sus proyectos de obra hidráulica la aprovechará incluyendo ese acuerdo que existe con la ciudad de León Guanajuato, es un acto de bondad o ingenuidad de Aguascalientes que teniendo problemas de abastecimiento, no aproveche el agua y como dice el refrán “agua que no has de beber, déjala correr”, así que no existe intención de aprovechar, abrimos la puerta para que otros la aprovechen.

Aguascalientes, paga derechos de extracción, derechos de descarga y la operación de las plantas tratadoras, que incluyen una alta facturación en energía eléctrica, operación, químicos y otros elementos necesarios para el proceso y el agua la dejamos correr, no se aprovecha.

El río es una muestra de la negligencia no sólo por los dos aspectos que he mencionado el correspondiente a la omisión que ha permitido la contaminación y el de gastar para que otros la aprovechen, sino que también se suma el atentado contra el ambiente, pues al haber tolerado la contaminación se ha propiciado el daño a la flora y fauna del río, en efecto, eso ha propiciado la extinción de formas vivientes, que independientemente merman el ambiente sano del que debe gozar el ser humano, eso es un atentado al derecho humano, a un ambiente sano de conformidad con lo dispuesto en el artículo 4° constitucional. Es una pena, que todo se haya centrado en la fascinación del canto de las sirenas de irresponsables cazadores de votos que están orillando a los organismos operadores a la quiebra impostando lo que sería un derecho humano al agua basado en auténtico equilibrio y respeto a cualquier forma viviente y su entorno.

Querido lector, esto no debe quedar en un artículo o columna semanal, la visión para solucionar y hacer frente a los problemas de agua requiere una visión integral, cada ciudadano debe saber que el río San Pedro es el afluente más importante de la entidad. Que nace en el Estado de Zacatecas, en la Sierra de Barranca Milpillas y atraviesa el territorio de norte a sur. El escurrimiento anual estimado del Río San Pedro es de 130 millones de metros cúbicos en un área aproximada de 4 mil 330 kilómetros cuadrados. Pero también el ciudadano y usuario de agua debe saber la importancia que tiene y que es exactamente el distrito de riego 001, además conocer lo que es un acuífero y qué características tiene, así como conocer su status, porque está amenazado, además de saber la forma de preservarlo.

A la pregunta inicial que es el título de esta semana para la columna, si será posible rescatar el río y garantizar su preservación, así como el entorno ambiental y de vida que debe ser, tal y como lo anuncia don Pedro Arrojo, cita que ya les he compartido a ustedes: “ un río es algo más que un almacén de H2 O, hablar de un río es más que agua, es vida, peces, reptiles, insectos, y diversas especies de flora, además de un bastión que contribuye a la buena calidad de aire, es vida. Pero además con un aprovechamiento planeado, se vuelve en fuente de riqueza y desarrollo económico, rescatarlo es posible, ahí se requiere que lance la primera piedra al río y logre comprometer a los tres ámbitos de gobierno (federal, estatal y municipal), así como a los diversos usuarios y ciudadanos, se está en la oportunidad de hacer una gestión modelo de recuperación, es momento de emprender acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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