Saúl Alejandro Flores

Amable lector, quizás haya usted escuchado que existe un tratado sobre distribución de aguas con los Estados Unidos, por que sabrá que nos separan de dicho país el río Bravo y el río Colorado también tiene una presencia entre ambos países. La reciente elección presidencial ha causado inquietudes partiendo de que la postura manejada por el entonces candidato republicano Donald Trump, reviste marcados esquemas populistas de derecha, más allá de un conservadurismo, que raya en insensatez, pero que no puede esperarse más de un electorado que ha quedado marginado de una educación y visión amplia a pesar de vivir en el país más rico en términos generales.

El discurso o política que ha anunciado el presidente electo habla en cierta manera de un proteccionismo y negativas a los tratados comerciales suscritos por anteriores mandatarios, lo cual ha puesto en preocupación a los sectores productivos de los países que son socios de Estados Unidos como es el caso de México. Cierto que eso lo dice el titular del ejecutivo pero bastaría ver cuál sería el papel de los congresistas (equivalente en nuestro país de los diputados) y de los Senadores, quienes a la hora de votar y aprobar las iniciativas y tratados tienen un papel decisivo.

Mientras tanto hay un tratado que tiene México con dicho país, que pudiera ser sujeto a revisionismo y negociado en condiciones ventajosas o bien México puede asumir una postura sólida o plantear alternativas más inteligentes que las presentadas hasta ahora, porque algo que debe ser previsto es que hay amenazas de sequía permanentes y con el comportamiento resultado del cambio climático y sus anomalías, pueden darse escenarios complicados en ambos lados de la frontera, y el aprovechamiento de agua o daños sobre el recurso pueden ser factor de conflicto más aún con un presidente que a fin de cuentas independientemente de su poder legislativo tiene una manera populista de derechas para hablar, que puede generar como ya se han manifestado muestras de radicalismo en ciudadanos que destacan por su fanatismo, pasemos ahora amable lector a darles una explicación breve de qué es el tratado del que les hablo y en qué consiste.

En el año de 1994, México y Estados Unidos firmaron un tratado por el cual ambos países se comprometían a la construcción de infraestructura hidrológica en ambos lados de la frontera, y a proporcionar suministro de agua de un país a otro. Para cumplir este propósito se determinó que el río Colorado que nace en Estados Unidos, atraviesa México y desemboca en el Golfo de California, sería la fuente de abastecimiento a nuestro país. El río Conchos que nace en Chihuahua y desemboca en el río Bravo, dotaría de la cuota de agua que nuestra nación se comprometió a aportar a Estados Unidos. Estamos hablando de dos ríos que aunque tienen sus orígenes en los países por donde mayormente riegan sus cauces por medio del tratado, se consideraron ríos internacionales. México aportaría 431 millones 721 mil metros cúbicos en ciclos de cinco años y a cambio recibiría 1 mil 850 millones de metros cúbicos.

Sin duda alguna un tratado ventajoso para nuestro país vecino. Sin embargo, si lo vemos desde el punto de vista regional, el estado de Chihuahua se coloca en una situación crítica en los momentos de falta de agua, México se compromete a saldar más de su adeudo, el río Conchos casi cruza la totalidad de la entidad y de él dependen la mitad de los chihuahuenses. Hasta el momento ha sido complicado para ellos.

El Tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales que en los Estados Unidos Mexicanos fue ratificado por el Senado mexicano en agosto de 1945. Los derechos de asignación para los Estados Unidos quedaron definidos en el artículo 4, del citado tratado. Las secciones de Estados Unidos y México de la Comisión Internacional de Límites han acordado a lo largo de la vigencia del tratado la realización conjunta de una investigación completa de la hidrología del río Bravo, antes de fijar los volúmenes de agua que legítimamente le corresponden a cada país. Debe considerarse que el escurrimiento virgen medio de los seis afluentes mexicanos aforados aproximadamente ha sido de 3,388 Mm3 por año.

Existe un antecedente como lo es el umbral para un ciclo de cinco años consecutivos con sequía es 16 mil 940 millones de metros cúbicos. El tratado de 1944 asigna a Estados Unidos excedentes sobrantes de aguas no controladas (broncas) de los seis afluentes mexicanos aforados del río Bravo y de acuerdo con el mismo, México tiene derecho prioritario de asignación de agua de estos tributarios. El Tratado de 1944 define, implícitamente, sequía extraordinaria en estos afluentes, cuando el escurrimiento restituido quinquenal es menor que 14 millones 753 mil 415 millones de metros cúbicos.

El umbral de la sequía ordinaria quedó definido implícitamente durante las negociaciones del tratado y este umbral corresponde al escurrimiento restituido quinquenal de 16,300.815 millones de metros cúbicos. Con los tres umbrales antes mencionados es posible clasificar las sequías en estos afluentes en extraordinaria, ordinaria y ligera. La severidad relativa es otro criterio para clasificar sequía con base a escurrimientos vírgenes.

La severidad máxima observada en el periodo de la investigación, en los seis afluentes aforados, fue de 2,186,5858 Mm3, por lo que es posible hacer una clasificación de sequía con base a la severidad relativa que coincida con la anterior.

Con estos escenarios, estimados lectores, se debe plantear una estrategia que considere escenarios alternativos y soluciones igualmente alternativas, para casos extremos de reacciones basadas en discursos extremistas por parte del futuro presidente de los Estados Unidos, más aún porque la sequía y el cambio climático que pueden jugarnos una mala pasada a ambos países y México podría llevar la peor parte, de ahí que debemos pensar en acciones tendientes a que en México, el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com