Analine Cedillo
Agencia Reforma

Para volar lo más parecido a un ave, entre campos verdes, montañas y el cielo azul, basta llegar a Malinalco.
A sólo 10 minutos del centro de este Pueblo Mágico, en el Estado de México, hay un área para despegar en parapente conocida como las terrazas del Picacho, perfecta para aprender a pilotar, pero también para practicar la actividad en plan de turista.
Nos trasladamos a la zona de despegue desde el complejo ecoturístico MaliKualli, un centro de aventura en el pueblito que, además de tirolesas, escalada o paseos a caballo, propone un fin de semana de acampada y vuelo.
Camino a la pista atravesamos campos de maíz, amaranto y unas flores amarillas lindísimas. Sobre el cielo ya se ven algunas personas planeando suavemente con sus alas de nylon.
Volar en compañía de un piloto con experiencia es más sencillo de lo que parece: lo primero es ayudar a extender el parapente o ala en el pasto. La que utilizamos para el vuelo en tándem mide 2.5 metros de ancho por 8.5 metros de largo.
Luego toca colgarse, como una mochila, la silla o arnés que, como la del piloto, está conectada al parapente.
La adrenalina comienza a fluir a medida que esperamos la corriente de aire que sea favorable para inflar el ala y también a que haya buena presión para conseguir elevarnos.
“Si no tienes nervios no tiene chiste”, me dice Héctor Araujo, quien lleva volando más de una década y nota cómo me tiemblan las piernas.
La fuerza del aire te jala en los primeros intentos. Hay que hacer equipo con el piloto y seguir sus instrucciones en todo momento: “da un paso hacia atrás”, “no dejes que te jale”, “muévete a la derecha”, “¿Lista? ¡Ahora corre hacia el frente!”.
Mis pies quedan colgando en el aire por unos segundos hasta que el piloto me ayuda a acomodarme en la silla y entonces me siento como en un columpio que se eleva muy suavemente. Estoy cómoda y relajada, el miedo ya se ha ido y no hay movimientos drásticos. El silencio aquí arriba corona las vistas del campo de golf de Malinalco, el pueblito a lo lejos y los sembradíos a nuestros pies.
Regularmente los vuelos con MaliKualli duran unos 15 minutos a unos 100 metros de altura (que hay que sumar a los 300 metros sobre el suelo a los que está la zona de despegue). Este tiempo es el ideal para evitar náuseas en el aire, asegura el experto. Para prevenirlas, un almuerzo ligero tampoco está de más.
Después de algunas vueltas y de ver algunas aves volando casi junto a nosotros, nos preparamos para aterrizar. Cual Mary Poppins aventurera extiendo las piernas como indica el piloto. El parapente se acerca al suelo como en cámara lenta y aterrizamos sin contratiempos.
Para ser el primer vuelo, el aire de Malinalco se portó estupendo. Hicieron falta otros 15 minutitos. Sin duda, hay que volver.

¿Cómo funciona?
Para hacer un vuelo en parapente se necesita una montaña que tenga un espacio limpio en la parte de arriba para usar como zona de despegue y que el viento sople a favor del cerro, es decir, de frente. Abajo es importante tener una zona amplia para el aterrizaje en caso de que no poder tomar altura.
El equipo, a grandes rasgos, consiste en un arnés o silla, casco y una ala o parapente de nylon.
El piloto infla la vela, revisa que no tenga nudos, ni ramas para que esté lista para volar. Junto con el pasajero espera que el viento pegue de frente y haya presión para subir despacio. Una vez en el aire, el piloto usa unos controles para dirigir la vela buscando corrientes de aire ascendente.

TABLA
Guía práctica
CÓMO LLEGAR
En auto desde la Ciudad de México hay que tomar la carretera 15 rumbo a La Marquesa, se debe pasar por Lerma hasta llegar a la desviación a Tenango del Valle. Desde ahí, hay que continuar por la carretera a Santa María Jajalpa, doblar a la derecha y seguir hasta Malinalco. El tiempo de recorrido es de 1 hora 50 minutos, aproximadamente. También hay salidas de autobuses desde la terminal de Observatorio.

CUÁNDO IR
El parapente se practica casi todo el año, dependiendo de las condiciones climáticas. Invierno (noviembre a finales de enero) es la mejor temporada porque es cuando el paisaje está más verde. Las nubes están altas, hace frío, las corrientes térmicas están bien definidas, el viento sopla suave y en dirección favorable para los vuelos. Se puede volar desde las 10:00 hasta las 17:00 horas, aproximadamente.

CON QUIÉN CONTRATAR
MaliKualli. El costo del vuelo por persona es de mil 800 pesos por persona que incluye traslado desde el complejo ecoturístico hacia la pista de despegue y de regreso; box lunch, fotos del vuelo, gorra, noche de acampada, uso de casa de campaña y servicios como área de fogata, alberca y estacionamiento.

QUÉ LLEVAR
Tenis (para poder correr cómodamente), gorra y una chamarra ligera.

MÁS INFORMACIÓN
www.malikualli.com