Saúl Alejandro Flores

La semana anterior les transcribí el capítulo II del título cuarto que hace referencia a la planeación y programación hídrica en la iniciativa de Ley General de Aguas que se encuentra suspendida en su discusión. Ahora bien, dado que me propuse compartirla a ustedes para que la conocieran de manera directa, no que se las cuenten y les ofrezcan visiones erróneas.

Pasemos a los comentarios, comenzaré por el “Artículo 56. Fracción II El Estado, a fin de garantizar el derecho humano, debe regular los usos del agua y otorgar preferencia al doméstico y al público urbano;” si recuerdan lo transcribí hace dos semanas en esta columna, y aquí quiero matizar eso que he denominado “visión antropocentrista”, porque es cierto, que se busca ser benevolente con el género humano, pero esta visión y ejercicio ha propiciado que en aras de la supervivencia se motive el abuso y el dispendio, se construyen complejos de vivienda mal planeados con el afán de cumplir con el derecho a la vivienda, pero más allá lo que existe es un negocio de los inmobiliarios, se crece en mancha urbana, construyendo planchas de concreto y cerrando las posibilidades para que la poca agua se recargue en un acuífero, se crece en espacio horizontal y la población se va a las orillas, generando ganancias jugosas a los fraccionadores y comprando derechos de agua, provocando inestabilidad en los pozos que se refleja en la baja presión, de ahí que el chorro de un grifo sea débil.

Además, se tiene el fenómeno del abandono de las zonas centro de las ciudades, propiciando nuevos problemas y focos de conflicto, el abandono de fincas es un atractivo para la malvivencia, la infraestructura pública se vuelve ruinas, como las escuelas que son abandonadas y ahora deben dejarse y obligar a la estado a construir nuevos edificios en los nuevos fraccionamientos, así que la infraestructura en cableado de energía eléctrica, telefónica y redes de agua y alcantarillado se van quedando abandonadas.

En los nuevos fraccionamientos se deben realizar las acciones para el equipamiento urbano, calles, banquetas, jardines, redes de agua y alcantarillado, así como telefónica y televisión, un nuevo gasto, se han fijado amables lectores, que al hablar de agua, sólo se dice redes de agua potable y alcantarillado, y ¿dónde queda el saneamiento? Estos argumentos que les he compartido son los que quedan sueltos en la planeación y se manifiestan en el caos, no estoy inventando el hilo negro para nada, eso ya lo han denunciado especialistas, entonces ¿qué pasa?.

La Ley y en su momento la reglamentación que se le derive deben establecer y determinar esos aspectos, porque el agua no es un recurso exclusivo de la humanidad, el género humano no es dueño del agua, por eso tampoco puede ser privatizada, los servicios pueden privatizarse, pero no el agua y los servicios pueden tener privatización pero deben existir apartados que no sean susceptibles de la misma.

El agua no es un patrimonio del humano, ni siquiera de la propia naturaleza, porque no cabe la concepción ni visión patrimonialista, el agua es un componente de la naturaleza y como tal debe ser vista, es parte de la misma naturaleza, como el ser humano es parte de la misma. Porque el riesgo ya lo he advertido si se da un sentido de pertenencia de que el agua es de un grupo humano, se corre el riesgo de seguir alimentando los adefesios del dispendio y la depredación que con el transcurso del tiempo se vuelven conflictos.

Con honestidad amable lector reflexione cuanta gente han visto que sigue tirando el agua y su argumento de defensa es que “él la paga” y eso le da pertenencia y puede hacer lo que le plazca”, cuántos agricultores les importa un comino, porque tienen sus concesión, y son deshonestos con las autoridades del agua, tenemos el caso de que les ponen medidores y cuando se van los inspectores, aprovechan y lo quitan, continuando con el volumen de agua al que están acostumbrados porque sienten que les pertenece, o bien cuantos inspectores han vivido la experiencia de que no los dejan entrar a los terrenos y el agricultor los hace correr con su escopeta, así que el inspector da la vuelta y adiós, o en otras ocasiones opera la corrupción y el inspector hace que no ve.

Estos es tan sólo un aspecto que como he comentado debe ser cuidado y darse un puntual seguimiento, más aún en la planeación, porque en esta materia debe en efecto estar considerado el derecho humano, así como la preservación del recurso y sus sustentabilidad debe existir un equilibrio, si no hay equilibrio no puede haber planeación.

Además, todo debe girar en un sistema ordenado jurídico y administrativo que permita una puntual y eficiente comunicación dentro de todos los componentes que integran un proceso de planeación, podemos citar la cadena de: planeación, programación y presupuestación hídrica, sólidamente respaldados por la evaluación, seguimiento y control.

Esta ley es importante, en lo personal recomendaría estos aspectos, lo demás los veo bien, pero se necesita reforzar el modelo de planeación, porque en el momento en que un programa sectorial es publicado se convierte en obligatorio para todas las administraciones públicas y si este presenta omisiones, están provocarán sesgos en la implementación de la política hídrica.

Por tal motivo, debe darse una justa ponderación a cada componente, desde el derecho humano al agua, como a la sustentabilidad, porque a fin de cuentas se convierten en la brújula que marca el camino a seguir en las decisiones del sector hídrico, recuerden amables lectores que esas son acciones que pueden garantizar que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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