Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Aun cuando hay problemas de orden administrativo que obstaculizan el buen desarrollo de los servicios educativos, las maestras y los maestros no deben desalentarse en el desempeño de sus funciones, pues los niños no tienen por qué “pagar los platos rotos”; además, en las adversidades es donde se forja el temple de la personalidad de auténticos educadores. Ya vendrán tiempos mejores.
No pierdan de vista que el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) ha dividido en cuatro etapas la evaluación del desempeño docente: 1)Informe de cumplimiento de responsabilidades profesionales; 2) Expediente de evidencias de enseñanza; 3) Examen de conocimientos y competencias didácticas para favorecer el aprendizaje de los alumnos; 4) Planeación didáctica argumentada. Al parecer, esta última etapa es la que está preocupando a los docentes, por la palabra argumentada, y por este motivo se aprovecha este generoso espacio con la intención de aportar algunas ideas tendientes a clarificar, en la medida de lo posible, las dudas que se tienen al respecto.
La planeación didáctica argumentada se compone de tres partes: a) El contexto interno y externo de la escuela y el diagnóstico del grupo; b) La planeación didáctica propiamente dicha; y, c) La evaluación. De conformidad con los lineamientos de la Secretaría de Educación y el INEE, el diseño de la planeación didáctica debe iniciar con una descripción del contexto interior de la escuela: su ubicación geográfica, tipo de escuela de que se trate, las condiciones de sus instalaciones, alumnos y grupos que se atienden, recursos y materiales de apoyo educativo disponibles, las carencias más sentidas y, entre otras cosas, las formas como se organizan los maestros para realizar sus labores escolares y para vincularse con los padres de familia en la atención de sus hijos.A continuación, se describe el contexto externo de la escuela: la situación económica, educativa, social y cultural de las familias de donde proceden los alumnos de la escuela; datos sobre la solidez o fragilidad de la vida familiar de los educandos; número de alumnos que trabajan para contribuir a la economía familiar, en caso de darse este fenómeno; la seguridad o inseguridad imperante en el lugar o la localidad; la existencia o no de grupos violentos; y las formas en que colaboran los padres de familia en apoyo a las actividades escolares de sus hijos, destacando porcentajes de los que sí brindan apoyos y de los que no apoyan. Y en el diagnóstico del grupose menciona el número de alumnos que lo integran, ¿cuántos de ellos se desarrollan físicamente bien?, ¿cuántos específicamente tienen problemas en la vista o en algún otro órgano corporal?, ¿cuántos tienen discapacidad y de qué tipo?;psicológica y emocionalmente ¿cómo se desarrollan?, ¿cuántos son alegres o coléricos, seguros o tímidos?,¿qué les agrada estudiar y qué rechazan?, ¿cuáles son sus intereses y aspiraciones?; conductualmente, ¿cuántos son tranquilos o hiperactivos, organizados o dispersos, emprendedores o apáticos, cumplidos o incumplidos?; y ¿cómo aprenden?, ¿cuántos de ellos son auditivos, visuales, kinestésicos, sensitivos, intuitivos, inductivos, deductivos, activos y reflexivos, entre otras características?
Recabada la información anterior, se procede entonces a diseñar la planeación didáctica (propiamente dicha), indicando el propósito, el contenido programático, el aprendizaje esperado y el enfoque didáctico. Y para que se considere como planeación didáctica argumentada, las actividades, las estrategias y los materiales elegidos, para alcanzar el aprendizaje esperado, éstos deben responder a los intereses, capacidades, aspiraciones y condiciones diversas de los educandos; así como al contexto interno y externo de la escuela. La planeación argumentada, por tanto, no es un simple documento administrativo o una propuesta de actividades sin sustento y sin propósitos. Ésta debe marcar rumbos hacia dónde orientar los esfuerzos de la docencia; es decir, señalar qué se debe hacer para que aprenda, a su propio ritmo, el kinestésico, el intuitivo, el reflexivo, el emprendedor; con qué actividades y cómo atender al tímido y al hiperactivo; qué tratamientos darle a los que provienen de escasos recursos económicos; cómo brindar atención a los discapacitados y cómo lograr que los padres de familia apoyen a sus hijos en las actividades escolares. En pocas palabras, la planeación argumentada es la que en general y en sus partes responde al contexto interno y externo de la escuela, así como al diagnóstico del grupo. Al final de la clase se evalúa el aprendizaje esperado, mediante una rúbrica, para verificar logros y avances. Parte de lo dicho ya lo hacen los docentes, sólo falta complementar, adecuadamente, lo de las últimas indicaciones.