Lo que está pasando en Chiapas, Oaxaca, Ciudad Juárez y otros puntos del país, donde sigue desatada la violencia, no dejemos que suceda aquí y oremos porque el diálogo solucione esos conflictos, y no permitamos que nos roben la paz ni el futuro a los niños, expresó el obispo José María de la Torre Martín.

Coincidió con el arzobispo José Luis Chávez Botello, en el sentido de que resulta preocupante y entristece que en la mesa de diálogo no se asuma una tregua firme y general que propicie condiciones para entrar a un diálogo serio donde se escuchen y se analicen las diferencias con el compromiso de generar acuerdos que abonen al bien común y a la paz, que es lo que beneficia a todos.

“Por desgracia, pareciera que no se escucha ni se mira a la sociedad, que se busca mantener más otros intereses que el bien de toda la sociedad. Sin una tregua firme y total, el diálogo será sólo lucha de fuerzas y negociación de intereses. Llamamos a evitar toda polarización”.

Señaló que la violencia que se vive en diversas partes del país no es un juego, “los obispos estamos en contra de toda expresión de violencia e injusticias, de toda corrupción y represión. La violencia siempre genera maldad, división, injusticias, enfrentamientos  y muerte”.

Resaltó que los más afectados son los pobres, los que viven de su trabajo diario; retardar acciones eficaces de solución fincadas en la verdad y en la justicia no sólo es reprochable sino criminal; es el camino de los enemigos de su misma sociedad. “Todos estamos llamados a reflexionar y desarrollar una misión con acciones que no lastimen a las personas, el bien común, ni la paz social. La sociedad ha sido muy paciente y prudente; aún confía en las instituciones”.

El obispo dijo que hoy más que nunca se requiere valor para ser honesto y responsable para optar por la verdad, por la vida, la unidad y el bien común del país.

“Todos queremos la paz con verdad, justicia y dignidad. En lugar de ser ingeniosos para el mal seamos sabios para el bien. ¡En el bien siempre se invierte menos y se gana más! Ejercitémonos en transformar el malestar y enojo en palabras y acciones que construyan, que nos lleven a la justicia y a la paz”, recomendó.