Dulce Soto 
Agencia Reforma

Si una fractura se atiende con masajes, estiramientos o “sobadas”, en lugar de acudir con un ortopedista, se corre el riesgo de complicar la lesión o causar otras heridas, señala Jorge Negrete Corona, médico ortopedista del Hospital Adolfo López Mateos del ISSSTE.
Negrete Corona explica que uno de los principales riesgos de una fractura es la posibilidad de que el hueso perfore el bazo, una arteria o una vena que se encuentren cerca de la contusión, causando daños severos al paciente.
Al intentar reacomodar un hueso con técnicas empíricas, sostiene, aumenta el riesgo de sufrir una lesión nerviosa o vascular que deje secuelas permanentes, difíciles de tratar.
“Es importante que la población acuda con médicos reconocidos y certificados, no con gente que actúa o trata de manera empírica una fractura. O sea, hueseros, sobadores, gente que no tiene preparación médica”, dijo en entrevista telefónica.
Otras consecuencias de atender mal una fractura, agregó, son que la unión del hueso no se consolide o que adquiera una posición inadecuada.
Para impedir estas complicaciones o deformaciones, Negrete Corona aconsejó acudir siempre con un ortopedista.
“Cuando una persona se fractura, primero debe acudir a un servicio médico de urgencias para que lo revise un traumatólogo, un ortopedista, solicite estudios radiográficos, haga el diagnóstico y establezca el tratamiento”.
El ortopedista también recomendó intentar prevenir accidentes, pues estos son la primera causa de fracturas en niños, jóvenes y personas en edad productiva.
De hecho, indicó, en el hospital donde labora atienden a un promedio de cinco pacientes al día que necesitan cirugía para atender fracturas por esa causa.
“(Y) pacientes que se revisan en urgencias, varían entre 15 y 20 pacientes por un día”, detalló.
Las fracturas de cadera, rodilla, columna y muñeca son las más frecuentes, sobre todo en los adultos de la tercera edad.
“Las fracturas de cadera y de muñeca están relacionadas con el envejecimiento de la población, la osteoporosis y factores de riesgo como la obesidad, el fumar, el comer en exceso y no hacer ejercicio”.
El especialista explicó que la obesidad, al generar una sobrecarga mecánica en el cuerpo, repercute en las articulaciones y la calidad de vida de los pacientes.
Por último, exhortó a cuidar a los adultos de la tercera edad con dificultades para caminar o ver, a fin de evitar caídas y prevenir fracturas, y a los jóvenes, a no conducir alcoholizados.