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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 5-Jun.- En el Consulado de Rusia en México, los policías fungen como “coyotes” para agilizar el trámite de visas.
Los agentes encargados de vigilar que haya orden en la fila y controlar el acceso de los solicitantes exigen un “moche” de 400 pesos a cambio de garantizar la entrada y apoyar en el trámite a las personas que requieran el documento, de mayor demanda ahora que se acerca el periodo vacacional y en pleno furor por la Copa Confederaciones, el torneo que funge como preámbulo a la Copa del Mundo.
Quien no recurre a esta artimaña, la mayoría de las veces le es insuficiente formarse en el horario de atención, de 9:30 a 12:30 horas para hacer el trámite.
Grupo REFORMA detectó el modus operandi de los oficiales en una investigación durante cinco días, en particular el viernes 26 de mayo, con cámara oculta.
Ese día desde las 9:50 horas a las afueras de la Sección Consular de la Embajada de Federación de Rusia y ya había una fila de 21 personas, casi el doble de días anteriores en los que, sin pagar moche, no se pudo realizar el trámite.
Se detectaron a cuatro policías colaborando en el “moche”, pero sólo tres trabajan al día, dos de ellos fijos: el elemento de la Policía Federal (CRP) que otorga el acceso al Consulado y el que está ubicado en la caseta de ingreso a la Embajada de Rusia y que pertenece a la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana (CES); el tercer elemento que también es parte de la CES vigila la fila y es el primer contacto para agilizar el trámite de la visa.
“Si te urge mucho aquí en la esquina está mi comandante. Él te echa la mano, él te va a dar la indicación. Si te animas en menos de 10 minutos ya hiciste tu trámite”, ofreció el Policía, identificado como Hernández.
“Está fuera de la Embajada, ya me está marcando, de todas maneras le indico cómo vas y ya. Se llama Lara”.
Una vez en la esquina de Chicontepec y Avenida José Vasconcelos, el segundo agente explica el proceso.
“Nosotros te podemos tirar un paro, te metemos hasta adentro, pero tú sabes que toda la pinche cola la tenemos que brincar, tú dime.
“Un chesquito y ahora te brincamos. Tú dime. Ya te dije que somos tres”, comentó el comandante Jesús Lara Aguirre.
La policía pide 400 pesos; al no llevar cambio, se le ofrecieron 500, con la opción de ponerlos dentro de una libreta o incluso abrir un cajón adentro de la caseta y poner el dinero ahí.
Ese día ingresaron al menos 10 personas por esta vía.
“Le vas a tirar el paro a un carnal, te voy a dar su nombre y lo metes como que él tiene su cita, para que le des K-5 ¿no?, un manotazo”, mencionó.
En un lapso de cinco minutos, otras dos personas abordaron al agente para pedir informes sobre la forma de evitar la fila.
Algunos de los que se “mochan” anuncian su cita con Dru Lara; bastan un par de minutos para que ingresen al Consulado.
No faltan los reclamos. “¿Por qué los dejan entrar y a nosotros no?”, cuestionó una señora que después de 2 horas no vio la fila avanzar.
“Tienen cita”, reviró uno de los policías. “¿Y cómo consigo la cita?, preguntó nuevamente la señora, sin obtener respuesta.
El Consulado no exige citas. Atiende conforme llegan las personas. No es necesario, tampoco, que acuda el viajero, ya que basta con que envíe la documentación correcta; por ello, hay varios intermediarios que realizan hasta 20 o 30 trámites de visa y que están formados al inicio de las filas, de acuerdo con los propios policías.
Al salir del Consulado, casi dos horas después de la llegada, apenas habían ingresado cinco de las veintiún personas que ya estaban formadas a las 9:50 ese día.