Tras indicar que en el pedir está el dar, el Padre Carlos Alberto Alvarado Quezada, señaló que las demandas de las normalistas de Cañada Honda deben plantearse con diálogo, no con violencia ni actos delincuenciales.
Habló de la irritación social que se ha vivido, en la medida en que las alumnas, apoyadas por estudiantes de otros estados, paran tráileres para cerrar calles, golpean a policías, atracan camiones repartidores de refrescos y demás negocios, como se vio en redes y en las propias calles.
Consideró que deben reflexionar sobre su papel como estudiantes y futuras responsables de la educación de las nuevas generaciones, por lo que deben ser constructoras de la paz, en vez de alentar la violencia.
“Es imposible que las autoridades de Gobierno o educativas puedan atenderlas en masa, debe haber un comité directivo estudiantil que represente los intereses del alumnado y sea el vínculo de diálogo. Las muchachas deben estar concientes de que la violencia genera violencia, y que así como tienen derechos, tienen deberes qué cumplir. El comportamiento de una persona, está sustentado en la educación que reciben y las actitudes que han asumido las normalistas dejan mucho que desear”.
Además, resaltó que no se justifica el que alumnos de estos estados vengan a generar más violencia, bajo el argumento de que vienen a apoyar las demandas de las normalistas locales, las que resultan ambiguas para la población.
MEDIO AMBIENTE. En otro tema, habló de la importancia del medio ambiente y los estragos causados por nuestra indolencia, cuando todos estamos obligados a cuidar la casa común. Refirió que el desarrollo económico, con los actuales patrones de decisión, no es sostenible y que el cambio climático tendrá consecuencias catastróficas para la vida de la tierra.
Advirtió sobre el consumo y derroche de energía y la desertificación no controlada por una expansión de la agricultura no sostenible, además de las restricciones del acceso al agua potable para las poblaciones más vulnerables, que se acelerarán con el cambio climático.
“Todos estamos llamados a contribuir equitativamente en la solución común. Los más responsables son los que más tienen y los más desarrollados, sobre ellos recae el mayor compromiso”, señaló el ministro religioso.