El reto de los maestros, es hacer competitivos a los alumnos, no es suficiente enseñarles conocimientos, deben saber ser personas de bien; los maestros tienen la responsabilidad de educar a los alumnos, y los papás, de formarlos en valores, de ahí que es fundamental que haya más comunicación y coordinación entre ambas partes en esta tarea fundamental, destacó el P. Carlos Alvarado Quezada.

Añadió que en esta época en que es una realidad la violencia escolar, es fundamental que los maestros tengan la capacidad de percibir estos problemas y los frenen a tiempo, en vez de hacerse los desentendidos, porque hay alumnos que salen muy lastimados con el “bullying” del que son objeto.

Además, felicitó a todos los maestros por su vocación de servicio, y consideró que sociedad y gobierno que le apuestan a la capacitación y actualización de los maestros, contribuirán a la transformación de los alumnos y a construir una vida mejor, de ahí la importancia de que el magisterio reciba salarios de acuerdo a su responsabilidad.

Sobre el mensaje de la Dimensión de Pastoral Educativa de la CEM, compartió algunas reflexiones: “La educación es comunicar desde una experiencia previa para construir una realidad humana nueva; recorrer un camino para llegar a la meta de la propia realización. Formar e impulsar a una persona para que logre el desarrollo de su conciencia y alcance la madurez de su ser”.

Por sí mismo, aseguró, nadie puede construir el conocimiento que le dé el sentido y la plenitud de la existencia. Lo importante no es sólo nacer a la vida biológica, a la del cuerpo, sino también a la del espíritu, que es conciencia, razón, afectos, imaginación, memoria, entre otras muchas cosas. “Somos una unidad compuesta de espíritu y cuerpo”, dijo el ministro religioso.

Expresó también que la cultura que nos ha tocado vivir está marcada por la aceleración, la fragmentación, la cuantificación y los procesos tecnológicos que automatizan la existencia. “Por ello, es muy necesario privilegiar el diálogo y la escucha, la comprensión y el encuentro, ante la toma de decisiones en los ambientes de educación formal y no formal”.

Concluyó enunciando que la inclusión, el discernimiento, la comunicación con los padres de familia, los directivos, sindicatos y la sociedad civil, así como el Gobierno y la iniciativa privada, son esenciales para poder impulsar todos juntos la educación de todos y cada uno de los niños y jóvenes de nuestro país.