De acuerdo a la Real Academia Española:

Manipular es intervenir con medios hábiles y, a veces arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares.

Persuadir es inducir, mover, obligar a alguien con razones a creer o hacer algo.

Hay una fina línea entre la manipulación y la persuasión, básicamente es la intención. La intención que hay detrás del objetivo de una persona, marca enormemente la diferencia. En general, dentro de la manipulación y la persuasión, la idea es llevar a una persona o grupo de personas hacia cierto rumbo, pero la base de ello, es cómo.

Al persuadir a alguien, se proporciona información que haga reflexionar a la persona y en base a esa reflexión, pueda tomar una decisión. En la persuasión generalmente se busca un bien común, algo que te genere un bien a ti como persona que persuade, pero que también deje un bien al persuadido.

Por otro lado, la manipulación es totalmente otra cosa, la persona manipulada se vuelve una cosa, un títere que será engañado para hacer lo que más conviene a los intereses de alguien más. La base de la manipulación es el engaño, el chantaje. Existen varios recursos que utiliza el manipulador para lograr lo que quiere. Te comento brevemente algunos de ellos.

CHANTAJE EMOCIONAL: Utiliza cualquier medio para impactar tus emociones y obligarte a tomar una decisión.

MENTIRAS: Puede decirte casi cualquier cosa con tal de lograr su objetivo.

LOAS: Se puede desvivir en halagos y loas para obtener lo que quiere.

MEDIAS VERDADES: No te da la información completa para lograr que decidas lo que quiere.

PROMESAS: Promete cualquier cantidad de cosas aunque al final esto no sea verdad.

RUMORES: Inicia chismes, rumores y falsas verdades para lograr su objetivo.

FAVORES: Se desvive por hacerse indispensable y siempre presente.

AMENAZAS: Esto es a lo descarado, es el típico: “Si no haces esto…”, “Más te vale, de lo contrario…”, etc.

Aquí estamos hablando de una persona manipuladora pero, si te pones a pensar, diariamente estamos expuestos a miles de estímulos orientados a manipularnos. La publicidad de un producto, la propaganda de una asociación, la manera en que están escritas las noticias, etc. Debemos estar conscientes que cualquiera de nosotros podemos ser blanco fácil. Para minimizar esto o evitarlo, es cuestión de aprender a identificarlo, así podremos tomar decisiones que nos beneficien y beneficien a los demás.

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