Jesús Antonio de la Torre Rangel

6. Derechos Humanos y Derecho Alternativo

En América Latina, la defensa y promoción de derechos humanos han estado ligadas, en muchas ocasiones, a la práctica y teorización del Derecho Alternativo.
Lédio Rosa de Andrade, teórico y juez alternativista brasileño, siguiendo a Amilton Bueno de Carvalho, propone la locución Derecho Alternativo (Direito Alternativo) como género que admite tres especies: el “positivismo de combate”; el “uso alternativo del derecho” y el “derecho alternativo” en sentido estricto. El primero consiste en la lucha por que el derecho objetivo, aquellas leyes que reconocen derechos al pueblo, a las clases populares, a los pobres, sean realmente efectivos; la búsqueda de que el derecho positivizado sea eficaz en aquello que favorece a los más desvalidos de la sociedad. La tercera especie, esto es el “derecho alternativo” en sentido estricto, constituye el “pluralismo jurídico” y que otros hemos llamado “el derecho que nace del pueblo”, que consiste en aquella juridicidad producida en el seno mismo de los grupos sociales, como los usos y costumbres de los pueblos indígenas o el derecho que se ha dado a sí mismo para organizar la tenencia de la tierra el Movimiento de los sem terra (MST) en Brasil.
El uso alternativo del derecho es la segunda especie de “derecho alternativo” según la clasificación anterior, y se relaciona directamente con la hermenéutica jurídica. Así que en ese sentido el uso alternativo del derecho es el proceso hermenéutico por el cual el intérprete da a la norma legal un sentido diferente del pretendido por el legislador que representa a la clase dominante. Así hará interpretación extensiva de los textos legales que favorecen al pueblo, y restrictiva de las normas que favorecen a las clases hegemónicas.
Paoli había intuido el Derecho Alternativo, en especial el uso alternativo del Derecho, en su obra Diálogo de la Liberación, cuando expresa que se debe cambiar la perspectiva “viendo las cosas desde el lado de los pobres”. Pregunta: “¿Por qué es justa esta perspectiva? Porque en esta perspectiva el sujeto es el hombre y no el dinero o las cosas.” Y luego, Paoli hace la relación con el Derecho:
“Un verdadero cristiano debe respetar el orden jurídico para no ser utópico; pero debe, a la vez, ser un elemento de ruptura y de re-creación, de re-pensamiento que mire con ojos constantemente abiertos al crecimiento de la conciencia humana. Jesús ha muerto por una extraña paradoja, por obediencia a la ley y por rebelión a la ley. La muerte de cruz es histórica y simbólica: el brazo trasversal podría significar la continuidad de la tradición, la obediencia a la ley. El brazo vertical podría representar la ruptura, una violenta interrupción que viene desde lo alto: el Espíritu, y desde abajo, desde la tierra, es decir, desde el tiempo, representado por la mitad interior del brazo vertical.”
En obras mucho más recientes, Paoli ve las ocupaciones de tierra de los miembros del MST, en Brasil, como ejercicio de Derecho Alternativo; esto tanto como uso alternativo del Derecho, como creación de juridicidad nueva, alternativa, como derecho que nace del pueblo recreando las relaciones humanas. En el primer sentido escribió: “Una visión positiva de la ocupación de la tierra proviene de la escuela del Derecho alternativo o del Jusnaturalismo histórico, que algunos de sus representantes ligan a su formación religiosa y particularmente al movimiento profético que encuentra su expresión plena en el pensamiento de Jesús: Los juristas de esta corriente transfieren el Derecho del terreno abstracto de la ley -que está siempre a favor de los poderosos- al terreno de la defensa de aquellos que son siempre los humillados y ofendidos del sistema público legal existente”. (“La relación amor-odio hacia la Ley”)
Y en el sentido del Derecho que nace del pueblo, expresa:
“Junto a esta tierra de maldición está la tierra de bendición, la de aquellos que buscan la tierra para la vida, y para poder vivir tienen necesidad de socializar, de estar de acuerdo, de convivir. El día en que los sin tierra distribuyan la tierra sobre la que viven entre las dos mil familias que componen el campamento -hablo de un campamento real- ninguno tendrá lo necesario para poder vivir. Es necesario, por tanto, que el aprovechamiento sea común, es necesario quererse, ponerse de acuerdo, repartirse los bienes con justicia y para poder hacer esto es necesario salir del nivel de animalidad, de superioridad, de competencia entre los hombres, para acceder a otro nivel de vida más humano y consciente, abierto a los otros, para lo cual es necesario una educación intelectual y espiritual. ¡Es la tierra la que lo ordena!” (“La alegría se ser libres”, Buenos Aires 2003)
En el México de hoy, ante la avalancha de leyes expropiatorias de los bienes sustento de la vida de pueblos y comunidades indígenas, derivadas de la llamada “reforma energética”, lo alternativo está en hacer prevalecer lo mandado por los artículos primero y segundo de la Constitución, que prioriza los derechos humanos el primero, y los derechos indígenas el segundo.