Pelea entre Chaparro y Uribe

CDMX.- Más que un duelo entre rivales, el show «Imparables», de Omar Chaparro y Adrián Uribe, es un encuentro entre dos amigos que, aunque se tiren verdades, lo hacen siempre con mucho humor.
El viernes, el escenario del Teatro Metropólitan se transformó en un ring por el que desfilaron los personajes más famosos de ambos comediantes.
“Estoy haciendo un operativo porque estoy buscando al artista Omar Chaparro, que se estacionó en doble fila”, dijo Poncho Aurelio, el policía dicharachero interpretado por Uribe.
Después de irrumpir en el espectáculo montado en una moto, el uniformado hizo bromas sobre el alcoholímetro, la corrupción y hasta de Donald Trump, las cuales desataron carcajadas en la audiencia.
Pronto fue interrumpido por los tiros del ranchero Chilo, que Chaparro personificó con sombrero, botas tribales y pantalones naranjas, al grito de “¡Apláusele fuerte!”.
El show se puso maternal cuando Lupita Uribe se encontró con Chayo.
Los actores, caracterizados como sus progenitoras, esgrimieron argumentos para defender qué hijo es el más exitoso.
Como buenas madres, no dejaron de debatir, primero en una actitud muy civilizada, y luego perdiendo el decoro, al grado de golpearse con las bolsas de mano y casi arrancarse las pelucas.
“Pues es que usted empieza a decirme cosas que no estaban ensayadas”, reprochó Uribe a Chaparro, aguantando la risa.
Tras una pausa, en la que proyectaron un ‘sketch’ situado en un futuro en el que se mostraban como ancianos que continuaban con su show, Chaparro volvió en el personaje de la Licenciada Pamela Juanjo.
Esto dio pie a que hablara de sus conquistas en apps como Tinder y Uber. Al mencionarlo, Uribe salió como Vítor al ritmo de la canción “El Listón de tu Pelo” (Los Ángeles Azules).
El público celebró la unión de dos de los personajes más queridos y exitosos de los actores.
Pero aún faltaba el turno de Carmelo (Uribe) y Yahairo (Chaparro), las caracterizaciones gay de la dupla.
Ellos pusieron sobre la mesa asuntos como la muerte de Juan Gabriel y, entre broma y broma, algunas verdades sobre prejuicios y discriminación.
Para finalizar, los también conductores salieron como ellos mismos a enfrentar diferentes retos de baile y conocimientos para, después de dos horas de espectáculo, decidir quién sería el ganador de las codiciadas risas del público que llenó el recinto y lo hizo vibrar con sus aplausos.
“Gracias a Dios, gracias al maravilloso público que abarrotó el Metropólitan, muchos artistas y mucha gente que hizo el esfuerzo de venir a divertirse cuando más lo necesita nuestro país”, dijo Uribe. (Staff/Agencia Reforma)