RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

No sé si en realidad estamos viviendo una circunstancia que genuinamente nos podría poner en el tono de una afirmación categórica: Estamos cercanos a la ingobernabilidad. Dicho así, suena apabullante. La pregunta es también: ¿Hay alguien a quien le convenga propalar que estamos en una antesala de la ingobernabilidad? Y pregunto eso porque no me queda ninguna duda de que muchas de las cosas que están ocurriendo en México son crónicas. Hemos tenido estos problemas durante mucho tiempo, pero no hemos tenido la respuesta gremial frente a los problemas de la misma manera. El asunto es que hoy se le agrupan al gobierno, como si gobernar fuera administrar la protesta, quejas de muy diversa naturaleza. He dicho en un tono un poco de ironía, que lo que sucede es que ha habido un cambio religioso y los mexicanos ya dejamos de ser guadalupanos y ahora somos “protestantes”. Porque haciendo una lista muy rápida de los acontecimientos recientes, vemos quiénes protestan en México y porqué protestan. Protesta la Iglesia, que por lo general se mantenía en el susurro. La protesta se hacía por abajo, en un rincón, en un apartado, se hablaba de manera sibilina, jesuíticamente de lado, se iba con los poderes políticos y se les explicaba. Pero hoy no. Hoy, dice, estamos en una confrontación que no tiene antecedentes desde la guerra cristera para acá. ¿Deveras? ¿En serio? Y todo por una iniciativa de ley, ni siquiera por una ley, sino por una iniciativa de ley.

También protesta el capital. El capital protesta porque no se le permite trabajar como ellos necesitan hacerlo para darle estabilidad a sus inversiones y a su producción. Se queja la COPARMEX. Se quejan sus satélites, que ni siquiera son los dueños de las grandes empresas, sino los patrones. Es la confederación patronal de donde salieron Clouthier, Abascal, etc., o sea son un sindicato del sector privado,  y de alguna manera ellos fueron quienes alentaron todo esto de la prosperidad del foxismo. Es un grupo político del empresariado. También ahí está metida la CONCAMIN, están metidos los industriales, los comerciantes, etc. en una queja que termina con una amenaza contra el gobierno: “No vamos a pagar impuestos; no vamos a cumplir con la ley porque ustedes no hacen que otros cumplan con la otra ley”. Que es una manera de decir: “Queremos que tú te hagas el 3 de 3, pero yo no me lo hago”.

También protestan los maestros, los que se dicen únicos maestros del país, que es un grupo minoritario pero protesta muy fuerte, detiene el transporte en las carreteras, paraliza los ferrocarriles, mantiene regiones completas del país en un estado de zozobra, se le juntan sus aliados satélites en Oaxaca, la APPO y los que manejaban los IEEPOS, en fin todas esas adherencias en donde no son ajenos los grupos guerrilleros y las inspiraciones extremistas.

También protestan las víctimas. ¿Cuáles víctimas? Las victimas de cualquier cosa. Las reales y las industriales. Entonces llegan los de Oaxaca al D.F. a hacer sus plantones y con ello el caos en la CDMX.

La pregunta es: ¿Por qué está siendo el gobierno tan acosado en todas partes? Porqué por otro lado protesta el CONEVAL, porque no le gusta la forma de medir y el levantar encuestas del INEGI. Y protesta el INEGI porque no acepta las propuestas del CONEVAL.

Hoy estamos metidos en una dinámica en la que todo el mundo golpea, queriendo o no queriendo, a algún precandidato, al menos de la oficialidad política. En tanto eso ocurre, ¿Que es lo que sucede? Pues que se va configurando el mapa de las preferencias electorales. Todo lo que ataque al gobierno, con el pretexto de la ingobernabilidad, que yo creo que no existe todavía, golpea directamente al Secretario de Gobernación. El pleito del CONEVAL y el INEGI golpea directamente al Secretario de SEDESOL y el conflicto del magisterio golpea directamente al Secretario de Educación. Y si esos eran los tres visibles prospectos para suceder, al menos como candidatos del PRI, al Presidente Peña Nieto, ¿Quién queda? En el PRI, el que quede, quedará muy magullado. Lo que estamos viendo, para mí, es una nueva aplicación y una nueva fórmula de uso en la costumbre sexenal de golpear y golpear de todos contra todos. ¿Quién sale ganando con todo esto? No lo sé. Pero sí estoy viendo que todo sustituye al viejo juego aquel de los sureños racistas gringos, que ahora se repetirá seguramente si gana Trump, que era poner a un pobre hombre detrás de un telón de lona con un agujero, sacaba la cabeza y que por un dólar le podían tirar por tres minutos y era eso llamado ¡Péguele al negro! Hoy el deporte, con razón o sin ella, es: ¡Péguele al gobierno!

Hoy estamos viendo algo muy interesante en este juego de los equilibrios del poder en México, y en esto intervienen varias estructuras de poder que vale la pena revisar, porque este asunto en el que hemos visto tantas afectaciones a los intereses de terceros no interesados en los conflictos que generan bloqueos, sabotaje a los transportes, ataques a las vías de comunicación, etc., de pronto aparecen elementos que hace 10, 15 o 20 años no hubieran sido tan notoriamente aplicables, y uno de ellos se debe a las modificaciones que sufrió la ley de amparo y otro a la vigencia de actividad de la Comisión de los Derechos Humanos. Y aquí viene a caer todo en el conflicto magisterial de Oaxaca, originado por la reticencia contra el cumplimiento de las evaluaciones ordenadas por la Reforma Educativa. Junto a eso viene la petición de los empresarios, que plantean amparos, pero además de los amparos plantean la intervención de la Comisión de los Derechos Humanos, porque la inactividad de los gobiernos de los estados afectados, principalmente Chiapas y Oaxaca, así como del gobierno federal, lesiona la actividad económica porque el gobierno no impide los bloqueos que limitan el trabajo de los empresarios y de la gente que vive de las actividades comerciales. Y junto con todo eso, aparece el amago del boicot fiscal por parte de los empresarios.

La realidad es que en México hoy estamos viendo nuevos caminos para participar en lo que al ciudadano no le parezca. Y eso me parece sumamente importante e interesante, así como muy digno de seguirlo observando con ojo analítico, porque las cosas están cambiando muy rápidamente en este país.