Leticia Acuña Medina

Los partidos políticos son corresponsables de las pillerías de gobernadores, diputados, alcaldes y demás representantes populares; se aprovechan de sus puestos para que los impuestos en vez de canalizarse en infraestructura y servicios, vayan directamente a sus bolsillos y huyen para que la ley no los alcance, opinó Humberto Martínez Guerra.

Estos organismos, primero los promueven y luego se admiran de sus tropelías; deben ser más selectivos con sus candidatos, valorar sus antecedentes, su moral, su desempeño y llegado el momento, no limitarse a amenazarlos con sacarlos de sus filas, porque ello nada resuelve; además, ya para qué, la corrupción debe prevenirse, porque una vez que se comete, difícilmente puede corregirse o sancionarse y prueba de ello son los gobernadores y demás funcionarios, incluso de Aguascalientes, que andan prófugos, que primero vivieron como reyes a costa del dinero del pueblo, aunque ahora anden a “salto de mata”.

El líder social consideró que no es suficiente con que los partidos políticos quieran lavarse las manos, cancelando la afiliación a quienes no se han conducido adecuadamente, porque el mal está hecho.

Los candidatos a un puesto de elección popular, primero deben ser seleccionados minuciosamente, de acuerdo a su trayectoria, y no por compadrazgo, para evitar sorpresas futuras.

Además, de los que caen en corrupción, pocos reciben el castigo que merecen y no sólo eso, la inmensa mayoría no regresa a las arcas lo que se llevó.

Hay ocasiones en que las mismas autoridades se solapan, agarran de chivos expiatorios a servidores públicos de poca monta, cuando en realizad los jefes son los que dan las órdenes; y quienes no recurren a terceras personas como prestanombres, lo hacen con sus familiares, como se ha mencionado en los últimos escándalos de corrupción, en Sonora y Veracruz, por citar unos ejemplos.