Saúl Alejandro Flores

Mis queridos lectores, ahora los dejaré descansar respecto a esta larga serie de artículos consecutivos en los que he abordado la temática referente a la iniciativa de Ley General de Aguas durante los últimos meses. Haré un paréntesis al respecto para plantear algunas reflexiones sobre el momento mediático que vive Aguascalientes en el sector agua, a raíz de la reforma a la Ley del Agua del estado, en que se establece la prohibición de realizar cortes en el suministro del servicio de abastecimiento a cada domicilio motivados por la morosidad del usuario en cuanto al pago por el consumo.

Pudiera parecer sencillo decir un simple sí o un no, pero no lo es, no se puede ser adivino, ni mezclar los diversos componentes o aspectos que reviste el sector agua, a pesar de que se recomienda abordar bajo una visión integral, pero eso no significa el mezclar indiscriminadamente.

En Aguascalientes el descontento del usuario hacia una calidad del servicio que deja mucho que desear en diversos aspectos es el que ha propiciado el rechazo a la empresa concesionaria, por ende injustamente a una figura jurídica que es la concesión, que para el caso que nos ocupa puede aludirse que no es una concesión, dista mucho de ser una concesión, como ya lo comenté hace algunos meses. Puede haber buenas concesiones pero no es el caso.

Además, la falta de una regulación óptima y clara va de la mano a ese descontento del que casi todos los usuarios del servicio hemos visto mermas en una calidad que podríamos esperar debería ser buena. Pero no es así, el rosario de anomalías va desde cobros injustificados, incluso cuando no hay agua, puesto que el famoso tandeo es una circunstancia común que no sólo está asociada con la anunciada escasez, sino con la deficiente y obsoleta infraestructura y condiciones de una red hidráulica, así como aspectos de tipo operativo por parte de la empresa.

Puedo dar testimonio ya que desde lo personal he padecido durante los últimos cuatro meses cobros injustificados, partiendo desde unos consumos que son irracionales no sé cómo puedo gastar 30 metros cúbicos, mi consumo personal histórico bajo una cultura de ahorro y cuidado, me permite aseverar mis doce a catorce metros mensuales, así fue en Jalisco con un SIAPA que tendrá muchos defectos como organización, pero que no padecí tandeos, ni cobros inexplicables. Además fue notorio que desde noviembre hubo incrementos en los recibos de cinco pesos en adelante y así bajita la mano no se perciben los incrementos, al final del semestre podemos hablar de un incremento de 40 pesos o más. El personal de CAASA supervisó en el domicilio la red y no hay fugas, luego colocaron un aparato para verificar aire y eso detectó un error de catorce por ciento, mismo que pretenden descontar en un consumo de 1,700 pesos, nunca en mi vida lo había tenido; eso es el pan de cada día con los usuarios en Aguascalientes.

La tibieza de administraciones municipales aunado a indiferencias de legislaturas, no ha permitido sentar bases firmes para una verdadera, trasparente y eficaz regulación, porque a fin de cuentas quienes solicitan que se le descuenten de sus recibos esos cobros injustificados, terminan pagados por el municipio quien desde sus arcas paga, a fin de cuentas es dinero del contribuyente, la empresa no pierde.

Durante mucho tiempo un sector de usuarios responsables se vio afectado (y digo un sector, por que en verdad existen usuarios indefendibles, inconscientes de su responsabilidad social) pero un sector muy significativo de usuarios ha sido consecuente con sus pagos y consumos y se ha visto afectado, lo que se traduce en un servicio ineficiente ausente de trasparencia, porque es increíble que personal del municipio y de CCAPAMA no tengan acceso a los procesos de facturación y mecanismos, eso sólo sucede en una mal llamada concesión como es el caso de Aguascalientes y otras deficiencias, porque es inexplicable la forma de establecer la contraprestación al municipio, ¿sabe usted ciudadano qué cantidad le comparte CAASA al municipio por concepto de la concesión? ¿Sabe usted ciudadano y usuario la cantidad que debe cubrir el municipio por concepto de pago de derechos de agua a la federación? ¿Cuánto paga por descargas? ¿Cuánto paga por energía eléctrica? Puedo decirles que el municipio paga y recibe casi nada por parte de la empresa, recibe cantidades mínimas que rayan en lo inimaginable. Para la empresa es un gran negocio mientras le dure.

Pasando al tema de la reforma ésta aún es corta para una verdadera gestión del agua, aborda un control hacia el abuso que afecta al usuario, un conflicto que parte de la relación de que existe una contraprestación de un servicio público que debe ser pagado, conflictuado con el derecho humano al agua que impide la suspensión definitiva del servicio, abriendo la posibilidad de que se establezca la restricción del mismo con una dotación de 200 litros diarios como consumo mínimo que permita garantizar ese derecho humano.

Es una reforma pequeña pero con un impacto social fuerte, pero no es la solución definitiva ante los diversos problemas que presenta el sector agua, por ello debe pensarse en una arquitectura institucional de la gestión del agua. Y esto es posible estableciendo una ley distinta que además defina las características que debe presentar y regirán el servicio de agua, cómo manejarse y bajo que principios las concesiones de los servicios o de algunos de los procesos que comprende el servicio de agua, así como asomarse a la materia del saneamiento. Previendo que en menos de una década termina la concesión, por lo que deben establecerse bases y esquemas de acción que consoliden en acciones concretas para las futuras modalidades que puede tener un organismo operador, sea público, privado o social, recuerden que estas deben ser acciones tendientes a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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