Ricardo David Suárez Oropeza y María Guadalupe Gutiérrez Hernández han querido cumplimentar su más grande anhelo. Por ello arribaron al templo de San Diego para llevar a cabo la promesa de convertirse en marido y mujer.
A su lado estuvieron sus padres, Alejandro Suárez Esparza y Margarita Oropeza Cervantes, por parte del novio, así como José Eduardo Gutiérrez Gómez e Isabel Hernández Sánchez, por parte de la novia, acompañándolos con orgullo y regocijo.
La enamorada pareja fue apadrinada por Octaviano Hernández Sánchez y María del Rosario Jiménez, quienes asumieron el firme compromiso de velar por el joven matrimonio y proveerlos de consejos que les permitan solidificar su vida conyugal.
Con infinitas bendiciones, fueron respaldados durante el ritual en el que pronunciaron los votos sagrados con que habrán de cimentar su hogar y por supuesto tomando como base el amor de Dios.
Una vez hecha la promesa al creador de constituir una piadosa familia católica, los recién casados protagonizaron un emotivo festejo rodeados de sus familiares y amigos, de quienes recibieron además de útiles obsequios, numerosas muestras de afecto y cariño.

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