Enrique Ávila
Agencia Reforma

Aunque el lavado de autos en seco no es algo nuevo, para muchas personas todavía es un método desconocido.
En el mercado existen diversas marcas con productos para realizar este trabajo, pero en general todas funcionan de forma parecida.
Muchas de ellas tienen la ventaja de no solamente limpiar el auto, sino de dar una encerada ligera al mismo tiempo, con lo que los resultados sorprenden a más de uno.
Hemos limpiado autos con este sistema con buenos resultados, aunque tenemos nuestras reservas con los autos de color negro por aquello de que alguna basurita pudiera ocasionar rayones que suelen ser más evidentes en este color.
También hemos notado que hay riesgo de rayar la pintura en autos con bastante suciedad acumulada o lodo, motivo por el cual solamente recomendamos este tipo de limpieza para suciedad ligera.
Hay que tener cuidado también con corrientes de viento que podrían ocasionar que el líquido caiga en los ojos y causar irritación severa; ya le pasó a un miembro del equipo. También se recomienda lavar bien las manos después del lavado del auto y dejar el líquido fuera del alcance de los niños.
Para realizar la limpieza, básicamente necesitamos un bote con atomizador, así como por lo menos dos o tres trapos de microfibra; a lo que se le puede sumar un bote de espuma para limpiar llantas, que complementa muy bien el trabajo.
La espuma sobre el hule de las llantas podría ser su primer paso en la sesión de lavado, basta con rociar de manera uniforme el producto por toda la cara exterior del neumático hasta que lo veamos blanco por la espuma, pero sin desperdiciar.
Esta espuma se encargará de que sin ningún esfuerzo la llanta se limpie de suciedad y al mismo tiempo le dejará una película abrillantadora.
Ya que ha aplicado la espuma a las llantas, es buen momento de proceder a la limpieza de la carrocería, para al final volver a las ruedas y limpiar lo que es el rin o tapones del mismo.
Sobre la carrocería, el primer paso es utilizar el atomizador para rociar el líquido limpiador sobre la superficie del auto; de preferencia comience con la limpieza de los cristales.
Hay que ir lavando el auto por zonas, por ejemplo, el techo, el cofre, las puertas; de preferencia ir avanzando de arriba hacia abajo y al final los rines.
En cada zona se atomiza un poco de liquido y pasamos la primera microfibra para retirar la suciedad. Una vez limpia la zona podemos pasarnos a la siguiente para darle tiempo a la zona previa a que termine de secar.
Nos damos cuenta que la zona ya está seca cuando se forma una ligera capa blanquecina, como una especie de talco, el cual debemos retirar con una segunda microfibra que debe estar limpia y seca. Básicamente con este paso ha quedado limpia y encerada esa parte del vehículo.
Así proseguiremos hasta haber limpiado todas las zonas del auto. Deje para el final los rines.
Un punto en contra al final de todo este proceso, es la limpieza de los trapos, uno de los cuales regularmente queda realmente sucio, negro de toda la mugre que recolectó, y será necesario lavarlos. Lo puede hacer en su lavadora, pero como que no se antoja meter un trapo tan sucio a la misma, así es que lo más recomendable será hacerlo a mano con agua y detergente.
Trate de no gastar tanta agua, porque si no toda la que había ahorrado al lavar el auto la terminará por gastar.