Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

¿Sabemos los maestros qué necesitan los niños para aprender? Elena Bodrova y Deborah J. Leong (basadas en la teoría de Vygotsky) nos dicen que necesitan herramientas de la mente. Así como necesitamos una palanca que nos ayude a mover una roca muy pesada, pues únicamente con nuestras manos no podríamos moverla; y así como también necesitamos un serrucho para cortar madera, pues nuestras manos no son suficientes para ello. Estas herramientas físicas aumentan nuestras capacidades para hacer cosas que no podemos tan sólo con las manos. De igual forma, los niños (en su desarrollo) necesitan herramientas mentales que amplíen sus potencialidades para poner atención, recordar y pensar mejor, en los procesos de aprendizaje. Estas herramientas mentales (como lo sustentó Vygotsky), aparte de duplicar y triplicar las capacidades de la memoria y del pensamiento transforman la manera de poner atención, de recordar y de razonar. La televisión, por ejemplo, para fines comerciales explota la memoria, capta la atención e invade el pensamiento reactivo de los niños, repitiendo infinidad de veces la promoción de ventas, haciéndola atractiva con movimientos, cambiando escenas en segundos, animándola con colores, luces y sonidos. Éstas son algunas estrategias (herramientas mentales) que la televisión utiliza y que los maestros también podemos y debemos utilizarlas, y otras más que existen, para lograr que los niños aprendan propósitos y contenidos de aprendizaje. En síntesis, ¿qué es una herramienta? Es todo aquello que nos ayuda a resolver problemas, que nos facilita la ejecución de acciones. En el ámbito educativo, tenemos estrategias, métodos, técnicas, recursos tecnológicos y didácticos, materiales y técnicas de la pregunta para aclarar, comprender, comparar, enfatizar, precisar, orientar, reorientar, justificar, razonar y evaluar, entre otras cosas.
Los niños, dicen las autoras (con base en la teoría de Vygotsky) pueden desarrollar las herramientas mentales por sí solos; pero éstas se desenvuelven en forma lenta y limitada; en cambio, con una pertinente intervención pedagógica del maestro los niños adquieren las herramientas de manera rápida y consistente. Pero debe quedar claro que la función más importante del docente no es ser siempre indispensable en el uso de las herramientas para los aprendizajes, sino lograr que los niños, con el tiempo, sean capaces de aplicarlas de manera independiente; esto es, por sí solos. Sólo hay que enseñarles qué herramientas y cómo aplicarlas, dependiendo del propósito de aprendizaje. Ahora bien, si los niños carecen de las herramientas mentales, no saben cómo aprender; se les dificulta dirigir la mente hacia un propósito de aprendizaje. Sin las herramientas no pueden comprender los conceptos abstractos de una asignatura científica y, por ello, se concretan únicamente en repetir o en recitar hechos científicos, pero no pueden aplicarlos en la solución de problemas que se les presentan, ni siquiera en hechos un poco distintos a la situación original del aprendizaje. Ahora entendemos en dónde están las dificultades de los alumnos que sólo repiten lo que les decimos o lo que leen: les faltan las herramientas de la mente para poder comprender y aplicar los conocimientos en la vida real.
En otro orden de ideas, Piaget y Vygotsky creían que los niños construyen su propio conocimiento (desde luego con la intervención pertinente del maestro). Para Piaget la construcción cognitiva ocurre sobre todo en la interacción con los objetos físicos. Para Vygotsky, en cambio, el conocimiento se construye en el contexto social; es decir, en las interacciones que los niños tienen con las personas (papá, mamá, maestro); con las estructuras sociales (la familia, la escuela); y con los elementos de la sociedad en general (el lenguaje, el sistema numérico, la tecnología). Vygotsky asienta que tanto la manipulación física de los objetos como la interacción social son necesarias para el desarrollo de los niños. Para entender mejor esto, textualmente se cita el siguiente ejemplo: “Patricia tiene que tocar, comparar físicamente, acomodar y reacomodar los dados para adquirir el concepto de grande y pequeño e incorporarlo a su propio repertorio cognitivo. Sin la manipulación y la experiencia; Patricia no puede construir su propio entendimiento; si cuenta solamente con las ideas o palabras de su maestro, lo más probable es que no sea capaz de aplicar ese concepto a un material ligeramente diferente, o de utilizarlo cuando el maestro no esté presente. Por otra parte, sin la presencia del maestro, su aprendizaje no sería el mismo. En la interacción social (con el maestro) la niña aprende qué características son las más importantes, qué debe distinguir y sobre qué debe actuar. En una actividad compartida, el maestro influye directamente en el aprendizaje de Patricia”. Pero para tal fin, el maestro debe tener claridad acerca de las herramientas mentales para poder apoyar a los alumnos en su proceso de aprendizaje.
Por lo anterior, se recomienda leer el libro “herramientas de la mente” (SEP) de Elena Bodrova y Deborah J. Leong. Ambas estudiaron con los discípulos de Lev Vygotsky sobre la teoría de éste y la han aplicado en proyectos escolares. De manera que las sugerencias que ellas hacen, acerca de las estrategias pedagógicas, las han puesto en práctica y han comprobado su eficacia. Los maestros, para que mejoremos nuestra enseñanza y aseguremos los aprendizajes de nuestros alumnos, necesitamos conocer y aplicar las herramientas de la mente que nos recomienda Vygotsky a través Bodrova y J. Leong.