A Gerardo Becerril le enseñaron que alimentar al bebé o bañarlo no es tarea de hombres.
“Con mi papá era así”, contó, pero cambió de parecer cuando su primera hija, Alondra, de 6 años, lo trataba como a un extraño.
Cuando llegó su segunda hija, Montserrat, ahora de 2 años, no quería repetir la historia.
Aprovechó un taller de sensibilización que impartieron en la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo del Hospital Infantil de México donde trabaja y ahora mantiene una relación amorosa con las dos niñas, pues decidió involucrarse en su crianza, tanto como sus jornadas laborales de intendencia se lo permiten.
“Salgo para el trabajo a las 4 de la mañana, y llego por la tarde. Los martes y jueves me quedo a velar. El tiempo que puedo estoy con mis hijas. Los fines de semana estoy con ellas.
“Ahora mis hijas me siguen más, juegan más conmigo. Ayudo alimentarlas y a bañarlas”, aseguró.
De hecho, Gerardo recibió capacitación de expertos de esta unidad para compartir su aprendizaje con otros papás que trabajan en este hospital. La idea es sensibilizarlos al respecto.
“Les doy tips sobre cómo alimentar y bañar a su bebé, por ejemplo”, aseguró, quien forma parte del programa Padres muy padres, que ganó financiamiento de la Universidad de Harvard.
Los papás que participan en este programa aprenden que ellos también pueden “amamantar” a sus bebés, pues pueden participar en la lactancia alimentándolos con la leche que se extrae la mamá, indicó Antonio Rizzoli, fundador de esta unidad y líder del proyecto.
“El objetivo es empoderar a los hombres no para que ayuden, sino para que sean copartícipes en la crianza. Que transformen la frase: ‘Te ayudo’, por, ‘Me toca’. La idea es alcanzar un desarrollo integral y temprano de los bebés”, dijo.
Señaló que este proyecto es innovador porque está dirigido a varones y éstos participan de manera activa, pues en lugar de que sea impartido por expertos, entre papás se comparten sus experiencias.
“No es lo mismo que sea un doctor el que dé los talleres y lo sientan alejado, y lo vean como una autoridad; a que sientan que un igual se los está dando. Le estamos apostando a la parte de la cercanía, de propia experiencia de un padre joven”, explica Rizzoli.
Actualmente participan cinco padres con hijos menores de seis meses.
Mencionó que el machismo e incluso la oposición de las propias mamás, son los principales obstáculos para que los varones se involucren en la crianza.
En el programa, los papás aprenden y comparten experiencias sobre dos momentos esenciales: la alimentación y la higiene del bebé, las cuales favorecen el desarrollo infantil.