“Estamos inmersos en la cultura de la flojera, nos conformamos con lo mínimo que podamos dar, no estamos dispuestos a hacer un esfuerzo adicional, sea en la escuela o en el trabajo”, reconoció el padre Carlos Alberto Alvarado Quezada.

Destacó la importancia de educar a los hijos en el carácter, para que ante alguna vicisitud de la vida, no se sientan perdidos y puedan salir adelante, para que no se les cierre el mundo.

Advirtió que se avecina una temporada difícil, en la medida en que miles de egresados de bachillerato y aspirantes a cursar una carrera, quedarán fuera del plantel al que aplicaron. Por tanto, dijo que si no salen en las listas, no deben sentirse derrotados o decepcionados, porque hay más opciones.

Quienes no sean seleccionados en la UAA o en otra institución, sea porque la matrícula es reducida, o por bajo nivel de calificaciones, deben pensar en otra opción y no frustrarse.

“Pueden optar por un trabajo y hacer el intento el semestre próximo; pueden estudiar algún idioma mientras logran inscribirse en la universidad, pero no cerrarse a un solo plantel, hay más instituciones de educación superior; además, hay universidades privadas, pero pocos son los que pueden pagar las mensualidades”.

Por otro lado, señaló que hay jóvenes que no buscan estudiar lo que más les gusta, sino lo que más les deje, sin considerar que no se desarrollarán plenamente si hacen algo sólo por cumplir y tener la retribución económica esperada, como si el dinero lo fuera todo.

Finalmente, Alvarado Quezada reiteró su llamado a la reconstrucción de la paz, “no queremos una sociedad violentada que se engendra en las nuevas generaciones. Hay de dejar a un lado la soberbia y la ira; promovamos el perdón, la reconciliación y la solidaridad”, recomendó.