Heriberto Alcalá Guerrero

Instantes de pesadilla se vivieron anoche en la zona oriente de la ciudad. Accidentalmente escaparon tres enormes toros de rodeo. Uno fue capturado de inmediato; los dos restantes corrieron por calles y avenidas, provocando caos y pánico. El segundo fue lazado en avenida Ojocaliente; el tercero, en Alameda y Siglo XXI.
Durante la persecución, uno de los toros embistió y dañó un taxi. Tremendo susto para el chofer. El servicio de emergencia recibió el reporte y se dio la fuerte movilización de la Policía Preventiva, el H. Cuerpo Municipal de Bomberos, Tránsito y Protección Civil.
Alrededor de las 19.30 horas, en un antro ubicado en Siglo XXI y fraccionamiento Landeros Gallegos, estaba por iniciar el espectáculo del rodeo en vivo. Acondicionaron el local para tal evento, sin embargo, cuando bajaban los toros del remolque ocurrió lo inesperado.
Los vaqueros intentaban obligarlos a que salieran por la puerta trasera del remolque pero, debido a los bruscos movimientos, al peso y fuerza de los animales, repentinamente se abrió la puerta lateral. Y salieron en estampida.
Al percatarse de lo anterior, los responsables reaccionaron en el acto y lograron contener en el mismo lugar a uno. Mientras terminaban de asegurarlo, otros empleados iniciaron lo que sería ajetreada persecución.
Coincidió que en ese momento el taxi 2897 se desplazaba de oriente a poniente, sobre avenida Alameda. El conductor circulaba en condiciones normales; llevaba un pasaje a la colonia España. Al llegar a un tope disminuyó velocidad y entonces sintió fuerte impacto en el lado izquierdo del auto. Inicialmente pensó que lo había chocado otro vehículo; también vio que la pasajera gritaba aterrada y salía corriendo del taxi. Entonces él volteó hacia la izquierda y se quedó atónito. Un enorme toro lo había embestido, causando daños en la unidad.
El animal llegó al cruce de avenida Alameda y Ojocaliente y enfiló hacia el sur, es decir, rumbo al templo del que estaban a punto de salir de misa. Para ese instante ya se habían sumado elementos de la Policía Preventiva, Tránsito y Bomberos.
Cerraron la circulación en ambos carriles de avenida Ojocaliente para proteger a peatones y conductores. Entonces uno de los vaqueros lazó al toro pero era imposible que lograra dominarlo. Se apoyó con un poste, que por cierto casi derriba el enfurecido semoviente. Llegaron más vaqueros y junto con policías y bomberos lograron subirlo al remolque. Para nada fue tarea fácil.
Minutos antes de las nueve de la noche ya habían capturado a dos pero restaba uno. El de mayor tamaño y peso. Este animal cayó a un pozo ubicado a un costado de Alameda y tercer anillo. Ya no pudo salir. Le colocaron lazos para rescatarlo y finalmente lo sugirieron a una camioneta de altas redilas. Cabe mencionar que tanto en avenida Ojocaliente como en Alameda, cuando inmovilizaron a los bovinos se escucharon aplausos. Era la gente. Decenas de adultos, jóvenes y niños presenciaron las inusuales escenas.
Varios adolescentes que regresaban de jugar futbol comentaron que se encontraron de frente con los dos enormes animales. Y todos a correr.
Dadas las circunstancias que privaron en el hecho, no es exagerado mencionar que milagrosamente no hubo personas lesionadas. Cabe añadir que la Policía Preventiva siempre estuvo en máxima alerta para que, de ser necesario, sacrificar a los toros. Nadie se precipitó. Aguardaron hasta el último momento y no hubo necesidad de disparar.
Los tres animales fueron capturados, pero ahora alguien tendrá que responder por los daños causados al taxi. Y suponemos que la autoridad correspondiente exigirá mayores medidas de seguridad en los llamados rodeos.