Alberto Bortoni
Agencia Reforma

Las subastas de RM Sotheby’s en Nueva York resultaron todo un éxito y muestra de que los coleccionistas de autos siguen poniendo sus dólares (millones de ellos) en piezas históricas.
En total RM Sotheby’s facilitó el cambio de manos de 73.5 millones de dólares en su subasta “Driven by Disruption” en la Gran Manzana. Ahí 28 de esos millones fueron de un solo vehículo, el Ferrari 290 MM de 1956 que fue piloteado por Juan Manuel Fangio.
Éste fue el auto vendido en subasta más costoso de todo el 2015, y hubo una buena cantidad de autos por encima de los 10 millones de dólares.
Esto incluye otro modelo de la misma subasta de RM, un Aston Martin DB4GT Zagato de 1962.
Éste auto es uno de sólo 19 que se fabricaron. Se vendió en 14 millones de dólares, que podrían parecer poca cosa al lado del Ferrari, pero logró el récord del auto inglés más costoso vendido en subasta.
A estos dos autos le siguieron otros muchos vehículos por debajo de los 10 millones, incluyendo de Ferrari un 250 GT Cabriolet Serie I de 1958 vendido en 5.72 millones y un 250 Europa Coupe de 1953 vendido en 3.3 millones.
De los autos de entreguerra el más costoso fue un Pierce-Arrow Silver Arrow de 1933, vendido en 3.74 millones de dólares; y del viejo continente un bello Delage D8 S Cabriolet de 1934, que se vendió en 1.43 millones.
En vehículos más modernos, un Miura P400 SV de 1972 cambió de manos por 2.42 millones de dólares; una cifra alta para un vehículo de los 70, pero superada por un modelo 2003, un Ferrari Enzo que se vendió en 3.3 millones.
Según la casa de subastas, uno de los momentos más emocionantes del evento fue cuando apareció un Porsche 356 C 1600 SC Cabriolet de 1964; pero éste no era cualquier Porsche, era el auto de Janis Joplin.
El auto, que fue comprado usado por Joplin en 1968, fue “customizado” por la cantante con un mural psicodélico con el nombre de Historia del Universo.
El auto fue vendido por los hermanos de Joplin, Michael y Laura después de que estuvo 20 años en el Museo de la Fama del Rock and Roll de Cleveland.
Siete personas estuvieron interesados en el auto hasta su venta final en 1.76 millones de dólares. Una cifra alta para un auto, pero no si se considera que es un Porsche 356, de una celebridad y además una obra de arte en el sentido figurado por su ingeniería y en el sentido literal por su pintura.