MONTERREY, N.L.- La lucha entre dos bandos en la Liga Mexicana de Beisbol estuvo a punto de cobrar la cabeza de su presidente, pero el final el agua no llegó al río al empezar a surgir puntos de acuerdo.
Porque supuestamente apoyaba a uno de los grupos en pugna, Plinio Escalante estuvo a punto de ser desconocido como titular del circuito veraniego, e incluso el dueño de los Toros de Tijuana, Alberto Uribe, llegó a decir durante una pausa que la temporada 2017 estaba en riesgo.
Cuando Uribe regresó del baño a la sala de juntas se encontró con un ambiente diferente, con directivos del grupo de Sultanes, Diablos y Tigres que lo recibieron con intenciones de conciliación, abiertos al diálogo.
Los propietarios de los clubes acordaron desaparecer el consejo directivo y aprobaron la creación de tres de comisiones: de honor y justicia, deportiva, así como de administración y finanzas.
“Estamos en muy buenos términos, ya ahora, mucho más unidos y lo estamos haciendo por el bien del beisbol mexicano, no era bueno que estuviéramos en conflicto”, declaró José Maiz García, dueño de los Sultanes.
El tema del límite de jugadores mexico-americanos o “pochos” por equipo para la temporada 2017, no fue puesto a votación, pero las partes en conflicto aceptaron analizarlo, a través de líderes por designar, en un encuentro previo a la Convención del Beisbol Organizado que se realizará en Washington el próximo mes.
León y Durango, en 2017
El presidente de la Liga anunció que los Delfines de Ciudad del Carmen emigrarán a Durango en 2017 y los Broncos de Reynosa se convertirán en Bravos de León.
Virgilio Ruiz, propietario de los Delfines, encabezará la directiva de Durango. En el caso de León, Mauricio Martínez figura como representante del proyecto y adelantó que el Parque Domingo Santana no sólo será remodelado, sino que incrementará su aforo de 4 mil a 10 mil aficionados.