Otro petardo de Silveti; dejó ir los únicos toros buenos

El temple de Juan Pablo y el valor de Roca Rey, mitigaron el deseo popular del triunfo

Por Alejandro Hernández R.

Fotos: Enrique de Santiago S.

Y llegó la segunda corrida de feria, con un cartel juvenil, y el interés general por ver las actuaciones de Juan Pablo Sánchez (al tercio y palmas), y el peruano Andrés Roca Rey (silencio y al tercio con vuelta al ruedo), sobrando la presencia de un Diego Silveti (pitos a media faena y pitos), que de nuevo ha pegado menudo petardo, al dejar ir dos toros de orejas.

Esta tarde la Monumental lució una entrada de más de tres cuartos, lidiándose una corrida de San Miguel de Mimiahuapam, cinco bien presentados y uno, el cuarto protestado por su poca presencia, sobresaliendo el segundo por su buen fondo de calidad y nobleza, y el cuarto, que se dejó, acometiendo con claridad y nobleza, mientras el tercero, desarrolló sentido y peligro, mientras el resto, con poca fuerza y carentes de raza.

Todo resultó como se esperaba, viviendo la tarde momentos de mucho lucimiento de Juan Pablo Sánchez y el sitio y valor de Roca Rey, y el desángelo de un Diego Silveti, pega pases, que desesperó al respetable con su falta de entrega y capacidad.

Tan juvenil fue el cartel, que actuó como primer espada fue Juan Pablo Sánchez, a quien correspondió en primer lugar, un toro de buen fondo, perdiendo muchas energías como resultado de una vuelta de campana en el primer tercio, pero que al final, nos permitió ver la capacidad del torero acalitano, al entender muy bien las precarias condiciones de su enemigo, al que toreó entre algodones desde el inicio, con mucha suavidad, con pases por la derecha, muy templados y despaciosidad, tirando, pero lo que es tirando de verdad a su enemigo, al traerlo muy embebido en el engaño, terminando por deleitar a los asistentes, entusiasmándoles con su toreo en redondo sobre la mano diestra, dándole sus respiros al toro, que apurado de fuerzas, acometió con bondad al engaño. Lo intentó por el izquierdo, ayudándose con la espada, mató de tres cuartos de ración de acero, en el rincón de Ordoñez, terminando por saludar en el tercio.

Su segundo también se dio una vuelta de campana, perdiendo muchas energías, iniciando su faena con suaves pases por bajo, caminando hacia el centro del ruedo, donde comenzó a torear por bajo, llevando el engaño en la mano diestra. Sin embargo, el toro menos potable del encierro, incluso protestado de salida, y desde los primeros compases de la lidia, se rajó ante la falta de raza, persiguiéndole por todo el ruedo el torero, con tal de pegarle algún muletazo que le fue reconocido, transcurriendo así la faena, ante el desapruebo de la parroquia, y el empeño del matador, que lo intentó siempre. De buena estocada se deshizo del rajado bicho y a otra cosa.

El mejor lote del encierro cayó en manos de un Diego Silveti, a quien no se cansan de darle y darle toros, sin que manifieste su capacidad de triunfo, y menos el aprovechar la buena suerte que tiene en los sorteos. Ayer, su primero, el toro de la corrida, con un gran fondo de calidad y nobleza, solo se concretó a muletearle, aprovechando el viaje, desesperando al público, que viendo las estupendas condiciones del astado, a media faena, empezó a exigirle que toreara, en vez de cuidar las poses. Total, desaprovechó las bondades del socio y al final fue duramente pitado. Mató de un pinchazo y una entera tendida, sin realizar la suerte con entrega, y al tercer golpe con la corta. Fuertes pitos. Qué desperdicio de toros. Igual ocurrió en su segundo, un toro que cambió a bueno, después de un inicio incierto, pero Silveti, cuando se equivocó un momento, le dio una tanda, muy corta por cierto, con la derecha, llegando prendido al toro en los vuelos de su muleta, pero volvió a las andadas y otra actuación, finalizando por chirotear, término utilizado para describir el toreo vulgar, pueblerino, sobre piernas, al escaparate torero, que los nacidos en Villa Melón le festejaron ruidosamente. Qué pena. Saliéndose descaradamente de la suerte, cobró un descarado chalecazo (en las costillas), lesionando el pulmón izquierdo del buen ejemplar, y, totalmente perdido, intentaba entrar a matar después de un sinnúmero de fallas con la espada corta, cuando el toro cayó fulminado, ante el ruidoso reproche de todos los asistentes. Qué mala suerte del lote de este espada, que no merecieron morir asesinados.

El peor lote de la ganadería guanajuatense, fue a parar a las manos de Andrés Roca Rey, el torero sensación del momento, que lleva un paso arrollador, y quien despertó mucho interés en su presentación como matador de toros, ante nuestra afición, porque él ya había toreado en el coso San Marcos, en un festival de las escuelas taurinas, cortando, incluso, un rabo.

Total, había muchas expectativas, y la verdad, a causa de lo pésimo de sus enemigos, solo pudimos constatar, el gran valor que tiene y punto. Y todo porque con el tercero, el toro de mayor presencia de la tarde, muy pronto dejó ver sus malas intenciones, poniendo en serios problemas al torero limeño, que más de alguna vez, arrojó la muleta para hacer cierto el viejo adagio aquel que dice, aquí corrió y no quedó. Todo se resumió a un valiente y quieto quite por tafalleras aguantando candela pura, y fue todo. Su segundo, otro toro muy bien armado, manso y con clara querencia a los maderos y a salir suelto, le toreó por el lado derecho con pases sueltos, sin poder ligar, empeñoso, si, con valentía, y siempre buscando agradar, siendo muy reconocido en los muchos pases por la espalda pegado a tablas. Liquidó al manso en la suerte al encuentro, saludando en el tercio y dando una triunfal vuelta al ruedo.

Para hoy se anuncia al rejoneador triunfador de la feria pasada Emiliano Gamero, y a pie los matadores, el español Alejandro Talavante, Octavio García “El Payo” y Arturo Saldívar, lidiándose una corrida de Montecristo.