Otra deslucida y mansa corrida

Sólo Saldívar tocó pelo, pero lo torero lo firmó Sergio Flores; López Simón, sin opciones

Por Alejandro Hernández R.

Fotos: Enrique de Santiago S.

Tal como inició el Serial Taurino San Marcos 2016, concluyó. Toros sin raza, con genio, deslucidos e inciertos, desiguales de presencia, como la gran mayoría de los encierros lidiados, ahora, durante la doceava corrida que puso punto final a la feria taurina, y ayer, cuando de las alturas se empezaron a desgranar las tristes notas de Las Golondrinas, sus acordes, de por sí, melancólicos, parecieron más bien lastimosos gemidos, ante la ofensa de un día anterior.

Y bien, de nuevo ha fallado el ganado, resolviéndose la corrida en un festejo donde las sensaciones de brillantez y el entusiasmo de los participantes y asistentes, un poco menos de un tercio, se fueron apagando conforme fueron apareciendo cada uno de los toros de La Estancia, en su mayoría, de feo aspecto, desiguales en tipo, presentación y lidia, mansos, inciertos y algunos con peligro evidente, salvándose los tres diestros de resultar heridos. Otro lote de pésimo juego, que impidió el triunfo de los espadas.

Predominó una temperatura elevada, con ráfagas intermitentes de un viento que llegó a ser molesto, dificultando la labor de los tres espadas, Arturo Saldívar, vestido de berenjena y oro bordado en terciopelo (oreja y al tercio), el español Alberto López Simón, de azul purísima y oro (división y silencio) y, Sergio Flores de azul noche y oro (al tercio y palmas).

Este fue uno de los carteles de mayor interés en el papel y al momento de conocerse el elenco y combinaciones, de los catorce festejos (uno de recortadores, una novillada y doce corridas de toros (?).

Sin embargo, la gente, quizá ya muy gastada, no acudió a la Monumental, en el número esperado, en virtud del entusiasmo despertado.

Fue Arturo Saldívar, nativo de la vecina población de Teocaltiche, Jal., quien se fue por delante, que primero se las vio con un toro complicado, ausente el buen fondo, que le ha pegado dos volteretones de miedo, escapándose de otro más, en el primer tercio, éste, por perderle la cara al enemigo y salvándose milagrosamente de caer herido. Lo destacado fueron un par de bernardinas y alguno que otro muletazo suelto. Ejecutó con mucha pureza la suerte suprema, cobrando una estocada entera en lo alto, agenciándose la única oreja concedida de la tarde. Para algunos fue de poco peso, pero la verdad, la estocada por sí sola la valió.

Su segundo fue noble, y el menos malo del encierro. Con él, Saldívar, estuvo mayormente centrado, dispuesto y valiente, al torear por el pitón derecho, con buen trazo y ligando los pases en varias series, respondiendo el público con su entusiasmo, y cuando parecía que la faena tomaría vuelo, el toro empezó a rajarse, saliéndose suelto de las suertes, buscando siempre, el menor resquicio por donde escapar despavorido del engaño. El jalisciense, se puso donde los toros hieren, en los terrenos de adentro, para torear uno a uno, por naturales y derechazos. Falló con el acero y sólo saludó en el tercio.

Qué lamentable fue el debut en nuestra patria del torero extremeño Alberto López Simón, que venía de indultar en la plaza de Jerez, a “Tonteras” de la ganadería de Zalduendo, propiedad de Don Alberto Bailleres, cargado de ilusiones, éstas se estrellaron con el peor lote de lo malo del encierro de Martínez Vértiz. Su primero fue un toro muy incierto y con peligro manifiesto, resolviendo el madrileño por abreviar. Dividió las opiniones.

Su segundo, con un lado derecho noble con la cara a media altura, carente de clase, le permitió algunos momentos donde dejó ver su toreo mandón y templado, siendo aplaudido en algunas series cortas. Intentó por el otro lado sin buenos resultados. Al final la faena vivió sus mejores momentos cuando López Simón, exponiendo, cuajó una tanda con derechazos, exponiendo y esforzado. Dejó la espada muy, pero muy tendida, recurriendo al descabello, acertando al segundo golpe. Palmas discretas.

Quien a la postre ha tenido la actuación más torera de la tarde, fue el tlaxcalteca Sergio Flores, que desde que se abrió de capa, fue notorio su asentamiento y estupendas maneras taurómacas. A su primero otro toro incierto y de mal estilo, lo fue bregando con mimo, sometiéndole y centrándolo en el percal, colocándole al caballo con suavidad, y realizando un quite por chiquilinas muy ajustadas, cayendo en la cara peligrosamente. Todo ello, redituándole en el último tercio, sacándolo a los medios, donde le consintió para torearle con empaque en algunas tandas muy completas y bien rematadas con el pase de pecho. Con oficio y pulcritud, se mantuvo en la cara, no obstante las intrusas ráfagas de viento, que llegaron a poner horizontal la muleta, durante una faena donde ha estado muy por encima de las condiciones de la res. Al entrar a matar, el toro lo empaló lanzándolo a gran altura, pero sin causarle mayor daño que un fuerte golpe y visiblemente lastimado. Falló con el acero, concluyendo por saludar en el tercio.

Con el último toro del serial y la corrida, otro toro con peligro y sosería, al inicio del tercio mortal, pronto lo sacó a los medios inteligentemente, donde a base de salirle adelante después de cada pase, exponiendo siempre, sin buscar venderse ni recurriendo al toreo chabacano y de oropel, dentro de un trasteo con emoción, tesón y firmeza. Mató de media estocada trasera y tendida para escuchar las últimas palmas de este serial, que pasará a la historia negativamente, por tanto encierro descastado, mal presentado, salvándose algunas ganaderías como Enrique Fraga, Begoña, algunos toros de San Isidro, y párele de contar.

Esperamos haber saldado nuestro compromiso para con este gran diario, EL HERALDO de Aguascalientes, pero principalmente con ustedes amigos aficionados y lectores, deseando que la suerte les acompañe y Nuestro Señor los cuide. Hasta Pronto.